Mujeres en el ecoturismo: la presencia femenina que hace que el sector funcione

De guías que rompen estereotipos a lideresas comunitarias que transforman la economía local, conoce a las mujeres del ecoturismo que sostienen las experiencias auténticas en todo Brasil

Cuando se habla de explorar los destinos más remotos de Brasil, la atención suele ir al paisaje o al coraje de quien viaja. Pero hay un engranaje vital e invisible que hace que meterse en la naturaleza sea seguro, acogedor y sostenible.

Mujer con blusa azul señalando por la ventana de una casa rústica, que representa la fuerza femenina en primera línea del turismo de naturaleza en Brasil.
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Hoy las mujeres son la fuerza que mueve el ecoturismo, tanto detrás de escena como en primera línea, en Brasil y en el resto del mundo. Datos de la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas señalan que el 54% de la fuerza laboral turística global es femenina, una presencia que también crece en el mercado de la naturaleza y la aventura.

Por el Mes de la Mujer, PlanetaEXO, una plataforma de turismo sostenible especializada en tours de aventura en Brasil, pone el foco en las historias de profesionales que demuestran que la participación de las mujeres en el ecoturismo no es solo una cuestión de supervivencia, sino de transformación socioeconómica profunda.

Superar el prejuicio y demostrar competencia

El oficio de guía de naturaleza todavía arrastra un fuerte estereotipo masculino. En el Jalapão (Tocantins), donde la proporción llega a cinco mujeres por unos 300 guías hombres, Mychelle Leal (28) sintió el prejuicio en carne propia al abrir su propia agencia. La desconfianza solía venir de los propios colegas o de turistas que cuestionaban su forma de conducir o su capacidad de respuesta ante una emergencia.

La respuesta de Mychelle llega por su competencia en el trabajo. Fue ella quien tomó la iniciativa y atendió a un turista picado por un escorpión durante una expedición en la que los hombres no supieron cómo reaccionar. “Hoy sé defenderme. Una mujer tiene que concentrarse en el turista y en un trabajo bien hecho, y no en escuchar a quien solo quiere estorbar”, afirma.

En el Pantanal (Mato Grosso), la bióloga y guía Danielle Rocha (24) se topó con barreras parecidas. Aunque los clientes la valoran mucho, nota con frecuencia miradas de duda de guías hombres por su contextura física.

“No dejo que eso me afecte. El género no te descalifica para trabajar con seguridad, logística y cuidado. De hecho, las mujeres somos más sensibles para darnos cuenta si alguien del grupo no se siente bien”, explica Danielle, que además es fotógrafa de vida silvestre.

Mujer fotografiando la naturaleza desde la parte trasera de un vehículo de safari, que ilustra el trabajo de las guías y fotógrafas de vida silvestre en el ecoturismo.
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Apoyo y sororidad en el terreno

Esa sensibilidad de la que habla Danielle es la que cambia la experiencia de quien viaja. En el Vale do Pati, dentro de la Chapada Diamantina (Bahía), la guía Rayssa Soares (32) cuenta el efecto de conducir grupos formados solo por mujeres.

Hace poco guio a nueve mujeres británicas y adaptó la experiencia para sacar lo mejor de cada una. “La acogida es distinta. Las viajeras sienten que somos de la misma tela, que compartimos los mismos retos y los mismos dolores íntimos. Eso crea un vínculo inmediato de confianza y comodidad.”

Mujer de pie al borde de un acantilado rocoso admirando montañas y valles, que simboliza las experiencias auténticas guiadas por mujeres en el ecoturismo.
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Legado y resistencia de las anfitrionas locales

A quien crea que la dedicación tiene límites, las mujeres del ecoturismo que abren las puertas de su casa en las aldeas más aisladas le demuestran lo contrario.

En el Vale do Pati, Nara Oliveira (42) heredó un legado histórico. Su familia fue la primera en recibir turistas en la región, hace unos 30 años, en la conocida “Casa do Seu Wilson” (la Casa de don Wilson). Hoy combina la rutina sin pausa de gestionar el alojamiento rústico con la crianza de su hija de dos años.

“No hay sábados, domingos ni feriados. Ofrecemos supervivencia básica de montaña, con energía solar limitada y sin lujos”, explica Nara. Para ella, el turismo salvó a la comunidad, que antes vivía solo de la agricultura y hoy prospera sin deforestar. “La economía local mejoró mucho y se acabó la quema para sembrar.”

 Anfitriona cocinando con ollas grandes en una cocina rústica con vapor, que destaca el legado de las mujeres locales que abren las puertas de su casa.

El mismo sentido de propósito lo comparte Dona Dete (47), anfitriona que trabaja en el corazón de los Lençóis Maranhenses (Maranhão). Antes del turismo, cargaba peso durante horas para vender pescado y mantener a sus cinco hijos. Hoy se levanta a las 3 de la mañana todos los días para preparar el desayuno y recibir hasta 70 turistas en su oasis. “La vida era muy difícil. El turismo es trabajo duro, pero lo hago con todo mi amor y mi cuidado.”

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Independencia económica y cambios de vida

Más allá de romper barreras sociales, el ecoturismo cumple un papel fundamental en la emancipación económica femenina. En el Amazonas, esta actividad cambió la vida de Keli Lima (29), cocinera que trabaja en el crucero fluvial Katerre.

Empezó como camarera de piso, aprovechó cada oportunidad de aprender y hoy dirige la cocina de las embarcaciones. Eso le permitió cumplir un sueño: tener casa propia. “Antes era muy difícil para las mujeres jóvenes. El turismo es el mayor ingreso hoy. Si me mandan hacer algo que no sé, lo aprendo y lo pruebo. Hay que ser valiente”, anima.

Mujer con delantal sosteniendo platos con pan recién hecho en una embarcación, que representa la independencia económica femenina lograda a través del turismo.
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También en el Amazonas, Paula Gomes (32), subgerente del lodge Mirante do Gavião en el municipio de Novo Airão, a 200 km de Manaus, insiste en que la cualificación es la clave. “El turismo mueve todos los sectores. Las mujeres estamos asumiendo funciones y jerarquías que antes ocupaban solo los hombres. El punto de partida es cualificarse”, aconseja. Con 12 años en la misma empresa, empezó en ventas, se graduó en gestión y también puede trabajar como guía.

Consejos de quienes hacen que el turismo funcione

Para las mujeres que sueñan con trabajar en ecoturismo, estas profesionales dejan algunas claves:

  • Cualifícate y reclama tu espacio: no esperes el escenario ideal. Estudia, haz cursos y prepárate. La cualificación abre puertas.
  • Concéntrate en el cliente, no en los juicios: en ambientes dominados por hombres, el mejor escudo es la calidad de tu trabajo y la satisfacción de los grupos que atiendes.
  • Sal de tu zona de confort: cuando trabajas en la naturaleza, la prioridad pasa a ser la seguridad y el bienestar de todos frente a lo imprevisible.
  • Lánzate de cabeza: la experiencia exige dedicación y estar en el momento. No dejes que los factores externos ni la falta de una rutina tradicional te impidan tomar la delantera en la naturaleza.
Dona Dete, posando para una foto en una casa en los Lençóis Maranhenses
Photo: Marcelo Bonifácio

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Las mujeres del ecoturismo y PlanetaEXO: la combinación perfecta

PlanetaEXO, una plataforma de turismo sostenible especializada en tours de aventura en Brasil, trabaja con muchas profesionales para crear experiencias que se quedan en la memoria en los destinos naturales más notables del país.

Al caminar codo a codo con las mujeres del ecoturismo, contribuimos al desarrollo socioeconómico de las comunidades locales, ayudamos a construir dinámicas más sanas y, por supuesto, ofrecemos grandes experiencias a viajeros de todo el mundo. ¡Contáctanos ahora!