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  • Mujer de pie sobre una duna blanca junto a una laguna turquesa en los Lençóis Maranhenses, bajo un cielo azul

    Nuevo documental de PlanetaEXO muestra el ecoturismo en Lençóis Maranhenses

    “Far From The Crowds, Close To What Matters” muestra cómo un turismo de bajo volumen está cambiando la vida de las comunidades tradicionales dentro de un parque recién declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO

    PlanetaEXO presentó oficialmente su nuevo cortometraje, “Lençóis Maranhenses: Far From The Crowds, Close To What Matters”. El documental, que se estrena en YouTube el 23 de septiembre, retrata el profundo impacto socioeconómico de un trekking de varios días con grupos pequeños en el Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses, en Brasil, y contrapone la realidad de las comunidades remotas a la ola de turismo masivo que no para de crecer en la región.

    El parque nacional vive un momento de exposición turística sin precedentes. Impulsado por su reciente inclusión en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en 2025 recibió 656 388 visitantes, según el ICMBio: un 41 % más que el año anterior.

    Saber cuál es la mejor época para visitar los Lençóis Maranhenses se volvió clave para quien quiere evitar las multitudes. El minidocumental, sin embargo, lleva la mirada aún más lejos de las lagunas de fácil acceso. Se centra en las comunidades que viven dentro de la reserva y en sus alrededores, y que apostaron por el hospedaje en casas de familias locales como fuente de ingresos.

    Atardecer sobre una laguna de agua de lluvia entre las dunas blancas de los Lençóis Maranhenses
    Mucho más allá de las lagunas concurridas: el paisaje espectacular de los Lençóis Maranhenses, donde el turismo de bajo impacto está cambiando la vida de quienes viven en el parque. (Foto: Isadora Sá)

    “Nos quedamos con la parte más pequeña a propósito”, explica Lucas Ribeiro, fundador de PlanetaEXO y director del cortometraje. “Si la mayor parte del dinero no se queda con la gente que recibe al viajero, le cocina y camina a su lado, no es turismo comunitario. Es solo un paisaje bonito puesto a la venta”.

    Datos concretos que respaldan el relato

    Los números de PlanetaEXO, que conecta a los viajeros directamente con socios locales, demuestran que el modelo que retrata el minidocumental funciona. En las dos últimas temporadas, la empresa llevó a cruzar las dunas a un grupo reducido de apenas 583 viajeros.

    Al mantener el 80 % de los ingresos brutos en el destino, la operación inyectó más de R$ 1,4 millones (unos US$ 250 000) directamente en la economía local. El dinero llegó a las familias anfitrionas, los conductores y los guías sin comisiones de intermediarios.

    Pequeño grupo de excursionistas cruzando las dunas de arena blanca de los Lençóis Maranhenses
    Lejos de las multitudes, cerca de lo esencial. El turismo de travesía apuesta por grupos pequeños para que un alto porcentaje de los ingresos se quede en las comunidades locales. (Foto: Isadora Sá)

    De las redes de pesca a la hospitalidad

    “Far From The Crowds, Close To What Matters” pone rostro a estas cifras con el día a día de los habitantes del oasis de Baixa Grande, a horas de la carretera más cercana.

    Durante años, Seu Moacir vivió de la pesca de subsistencia. Con el turismo, sus ingresos cambiaron. “Veinte años en la pesca. Pescábamos para vender y casi no dejaba nada. El turismo da un poco más”, cuenta en la película.

    “Antes todo era muy difícil”, añade Dona Dete, su esposa, que recibe a los viajeros junto a él. “Después llegó el turismo y las cosas mejoraron, gracias a Dios. Nuestro lugar era más pequeño, teníamos pocas casitas. Ahora está mejor. Tengo con qué recibir a más gente”.

    Dona Dete y Seu Moacir sonriendo en la ventana de su casa en el oasis de Baixa Grande
    De pescadores a anfitriones: la vida de Dona Dete y Seu Moacir cambió gracias a los ingresos del turismo en el oasis de Baixa Grande. (Foto: Marcelo Bonifácio)

    Para quien busca tours auténticos por los Lençóis Maranhenses, alejarse del turismo masivo es decisivo. “Queríamos conocerlo de una forma nada turística. No queríamos ir en grupos enormes”, explica la viajera francesa Morgane Meyer en un testimonio grabado durante el trekking.

    Dos viajeros bajan corriendo una duna blanca hacia una laguna en los Lençóis Maranhenses
    En busca de una experiencia auténtica, lejos del turismo masivo, los viajeros franceses Morgane y Guillaume eligieron la clásica travesía a pie. (Foto: Isadora Sá)

    El turista portugués Diogo Melo coincide. “El impacto positivo en las comunidades es muy evidente. Cuando nos alojamos [en sus casas], se nota que esto ayuda a las familias a tener un nivel de vida más estable”.

    El viajero portugués Diogo Melo descansando en una duna de los Lençóis Maranhenses
    Para el viajero portugués Diogo Melo, lo mejor del viaje es ver el impacto positivo y directo del turismo en la estabilidad de las familias anfitrionas. (Foto: Isadora Sá)

    La película forma parte del esfuerzo de PlanetaEXO por demostrar que el turismo en las áreas naturales de Brasil debe descentralizar los ingresos y convertir la conservación y el desarrollo local en un modelo de negocio rentable para los socios locales.

    Ficha técnica | “Lençóis Maranhenses: Far From The Crowds, Close To What Matters”

    • Formato: Cortometraje documental
    • Duración: 5 min 30 s
    • Dirección: Lucas Ribeiro
    • Dirección de fotografía: Isadora Sá y Marcelo Bonifácio
    • Montaje: Marcelo Bonifácio
    • Entrevistas: Lucas Ribeiro e Isadora Sá
    • Participan: Seu Moacir y Dona Dete (Baixa Grande – Lençóis Maranhenses), Bruno Lamas (Brasil), Carol Costa (Brasil), Diogo Melo (Portugal), Franck Nicolas (Francia), Guillaume Poupin (Francia), Magali Liprandi (Francia), Marcelo Zelarayán (Barreirinhas – Brasil) y Morgane Meyer (Francia).
    • Agradecimientos: equipo de Paraíso do Caju
  • Cielo rosado al atardecer sobre las dunas de arena blanca y una laguna de agua de lluvia en Lençóis Maranhenses

    Encantador, abrumador, pura alegría: Maja esperó 15 años para ver Lençóis Maranhenses

    Una profesora eslovena jubilada, un marido con cámara y seis días entre Barreirinhas, Atins y Santo Amaro, en palabras de la propia Maja

    Maja Žumer tiene 73 años y dedicó su carrera a enseñar ciencias de la información en la Universidad de Liubliana, en Eslovenia. Lleva un año jubilada oficialmente, pero sigue vinculada a un programa de investigación. Por eso mismo, en 2026, un congreso en São Paulo volvió a poner a Brasil en su agenda.

    Brasil no era nuevo para ella, y las dunas de Lençóis tampoco: llevaba años mirándolas en fotos. Hacía 15 años que Maja soñaba con el Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses y ya lo había intentado una vez, sin éxito. Esta vez sí lo consiguió y viajó con su marido, Slobodan Žumer, un fotógrafo apasionado.

    Maja y Slobodan Žumer sonríen en una selfie sobre una duna, junto a una laguna de Lençóis Maranhenses

    En agosto de 2026, la pareja hizo el itinerario completo en los Lençóis Maranhenses, organizado por PlanetaEXO con guías locales. Es un recorrido que une por carretera, río y 4×4 las tres bases principales del parque: Barreirinhas, Atins y Santo Amaro. Esta es su historia. ¡Te la contamos a continuación!

    Quince años, un intento fallido y un viaje de ahora o nunca

    Todo empezó en familia. Hace unos 15 años, la nuera de Maja llegó a casa con un descubrimiento: un lugar de Brasil llamado Lençóis Maranhenses. Maja se enamoró de la idea al instante. La distancia, eso sí, parecía un obstáculo.

    La primera oportunidad llegó hace 10 años, con un congreso en Río de Janeiro. Buscó por todas partes a alguien que le organizara el viaje y no encontró a nadie; viajar sola lo complicaba todavía más. Así que cambió de plan y fue a las Cataratas del Iguazú. “Fue precioso, tengo que admitirlo”, contó, “pero no era Lençóis”.

    Este año surgió un segundo congreso, esta vez en São Paulo, y la decisión fue fácil: “Es ahora o nunca”. Maja escribió a varias agencias, pero PlanetaEXO marcó la diferencia. “PlanetaEXO fue la única que me respondió de inmediato, siempre estuvo disponible y contestó todas mis preguntas”, recuerda.

    Hoy, mirando atrás, lo tiene claro: “Probablemente era mi última oportunidad. Y salió perfecto”.

    👉 Lee más: Lençóis Maranhenses: cómo llegar a Barreirinhas, Atins y Santo Amaro

    Un destino único que ni los viajeros más experimentados conocen

    Maja ha viajado por todo el mundo: Argentina, México, Guatemala, el Sahara. Aun así, Lençóis le pareció algo completamente único.

    “Puedo decir que es bastante excepcional”, afirmó. “No hay nada igual. Ni siquiera otros desiertos se le pueden comparar, por el color y, claro, por esa combinación con el agua”, añadió, entusiasmada.

    De vuelta en casa, le sorprendió lo poco que se conoce Lençóis Maranhenses. “Cuando se lo menciono a la gente, incluso a quienes viajan mucho y han estado en Brasil muchas veces, nunca han oído hablar de él”, comentó. Una prueba más de lo singular que es este parque nacional.

    Luz dorada del sol reflejada en una laguna entre dunas onduladas por el viento en Lençóis Maranhenses

    En 4×4 por las dunas, como si fuera nieve

    Después de quince años viendo fotografías, las expectativas eran altísimas, pero Maja y Slobodan descubrieron que las fotos no alcanzaban a mostrar la belleza real de Lençóis Maranhenses. El primer trayecto en 4×4 se le quedó grabado. ¿Cómo podía un paisaje de arena parecerse tanto a una escena de invierno?

    “Es como ir por la nieve, y a mí me encanta esquiar, así que para mí es algo muy, muy positivo”, contó maravillada. Las dimensiones del lugar también la fascinaron: “Claro que sabía que es una zona enorme, pero no era del todo consciente de que se podía ver tan lejos y de que todo cambiaba constantemente”.

    Agua verde y cristalina de una laguna frente a una duna de arena blanca bajo el cielo azul de Lençóis Maranhenses

    👉 Lee más: Cómo se formaron los Lençóis Maranhenses: las dunas de Brasil y sus lagunas

    Un paisaje distinto cada hora y un marido feliz con su cámara

    Durante seis días, la pareja recorrió el Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses, y la vista no se repitió ni una sola vez. “Siempre era algo distinto. La vista era distinta, la luz era distinta. Nunca, nunca fue aburrido”, dijo Maja. El buen tiempo los acompañó, y la hora del día hizo el resto: “El mediodía es muy diferente de la tarde, de la mañana o del atardecer”.

    También cambiaba la textura de las dunas. Para un amante de la fotografía como Slobodan, Lençóis era un “paraíso para fotógrafos”. Según Maja, no cabía en sí de alegría, y los guías se dieron cuenta.

    “Siempre paraban para las fotos. Bastaba con hacer una seña y paraban enseguida”, recuerda. “Aunque no hiciéramos ninguna seña, en cuanto veían a mi marido intentando sacar una foto, bajaban la velocidad de inmediato”.

    👉 Lee más: ¿Cuándo visitar el Parque Nacional dos Lençóis Maranhenses?

    Lagunas cálidas y 10 metros de playa solo para ellos

    El itinerario completo encadena circuitos de lagunas desde las tres bases: Lagoa Azul (Barreirinhas); Ponta do Mangue y Canto do Atins (Atins); y Lagoa do Junco y Lagoa do Reflexo (Santo Amaro).

    A Maja le encantaron todas, y hubo un detalle que le llamó especialmente la atención: la temperatura. “Me sorprendió lo cálida que estaba el agua”, dijo. “Quizás sea otra vez esa asociación con la nieve”.

    Tampoco hubo aglomeraciones. Los guías los llevaron a algunas lagunas donde no había nadie más y a otras con algo más de gente, aunque nunca llenas. “Siempre tuvimos nuestros 10 metros de playa para nosotros solos. Los guías hicieron muy buen trabajo a la hora de elegir las lagunas y las vistas”.

    Sombras de Maja y Slobodan proyectadas sobre la arena blanca ondulada de Lençóis Maranhenses

    Tres bases, un río y ninguna prisa

    Maja y Slobodan recorrieron Barreirinhas, navegaron en lancha rápida por el río Preguiças hasta Atins y disfrutaron muchísimo en Santo Amaro. Nada de eso exigió esfuerzo físico.

    “De todos modos, casi no había que caminar. Aunque ya somos mayores, todavía estamos bastante en forma. Los dos seguimos esquiando. Físicamente fue muy fácil y relajado, y había tiempo suficiente”, explicó. Para ella, la experiencia resultó cómoda y gratificante a la vez.

    Ese ritmo tranquilo fue una de las cosas que más le gustaron. “Nunca íbamos con prisa, y siempre sabíamos de antemano cuánto tiempo teníamos en cada lugar. Todo fue sobre ruedas”.

    La organización del itinerario les funcionó muy bien: cada tarde, los guías les presentaban el programa del día siguiente. Para Maja, eso fue una gran ayuda. “Si no, habríamos tenido que hacer memoria y pensar: ‘¿Lo recuerdo bien o no?’. Así que fue maravilloso”.

    👉 Lee más: ¿Cuántos días en Lençóis Maranhenses hacen falta?

    Anfitriones sonrientes, pousadas limpias y el cajú por primera vez

    Lejos de las dunas, lo primero que Maja notó fue el carácter de la gente. “La gente siempre está de buen humor, siempre sonriendo. No ves caras largas”, dijo, también sonriente. “Hay muy buen ambiente”.

    En los restaurantes, el personal se esforzaba al máximo y los ayudaba con el idioma; en las pousadas, los anfitriones se ocupaban de que estuvieran cómodos y de que todo marchara bien.

    Todos los alojamientos, reservados también a través de PlanetaEXO, superaron las expectativas. Cada uno tenía su propio carácter (unos más relajados que otros), pero todos resultaron “muy bonitos, limpios y cómodos. No tuvimos ningún problema”, cuenta Maja.

    En la mesa hubo pescado, carne y, por supuesto, arroz con frijoles. La novedad fue el cajú, el fruto del marañón o anacardo: lo probó en una bebida y le pareció muy interesante y auténtico, como todo lo demás en Lençóis Maranhenses. “Todo estaba delicioso”.

    Guirnalda de luces en una estructura de madera y faroles junto a una laguna al anochecer en Lençóis Maranhenses

    👉 Lee más: ¿Dónde alojarse en Lençóis Maranhenses?

    ¿Brasil es seguro? La respuesta sincera de Maja

    En Lençóis, a Maja ni se le pasó por la cabeza preocuparse. La pareja paseaba por Atins en su tiempo libre, incluso de noche, y ella nunca se sintió intranquila. “Siempre nos sentimos seguros”, afirmó.

    São Paulo y Río son otra cosa, reconoce, aunque eso no la sorprendió. “Todas las grandes ciudades son así. Hay que tomar precauciones y no hacer tonterías. Eso no me asusta. He estado en muchísimos lugares”.

    Por experiencia, lo que Maja le recomienda a cualquier viajero es usar el sentido común.

    👉 Lee más: 10 consejos para viajar a Lençóis Maranhenses y aprovechar tu viaje al máximo

    Lençóis en tres palabras y el próximo destino de Maja

    Le pedimos a Maja que describiera el viaje en tres palabras: Encantador. Abrumador, “pero en el buen sentido, porque este paisaje tan bonito despierta todos los sentidos”. Y pura alegría.

    Su consejo para quien esté pensando en Lençóis Maranhenses o en Brasil es sencillo: “Hazlo cuanto antes. No lo dudes”.

    Siendo realista, Maja no sabe si habrá otro viaje a Brasil, pero la lista ya está hecha. Slobodan disfrutó mucho de sus viajes anteriores a Manaus y a la Amazonia, así que a ella también le gustaría conocerlos, además del sur de Brasil.

    Al fin y al cabo, Lençóis ya le demostró que los planes pueden dar sorpresas. “Hace diez años no imaginaba que volvería”, dijo. “Así que, ¿quién sabe? Nunca diría que no”.

    Visitar Lençóis Maranhenses con PlanetaEXO

    Dunas que parecen nieve recién caída, lagunas tan templadas que invitan a quedarse y días sin prisa: después de ver el parque con los ojos de Maja, ahora sabes que la espera vale la pena.

    PlanetaEXO es una plataforma de ecoturismo especializada en tours a los Lençóis Maranhenses. Trabajamos con guías y operadores locales con experiencia y nos ocupamos de toda la logística para que solo tengas que pensar en las dunas. ¡Contáctanos ahora!

  • Vista aérea del Encuentro de las Aguas cerca de Manaos, donde el oscuro río Negro se une al Solimões de color arena

    El Encuentro de las Aguas en Manaos, Brasil: por qué el río Negro y el Solimões no se mezclan

    Temperatura, acidez, velocidad de la corriente, densidad y química: lo que dice la ciencia sobre el Encuentro de las Aguas, los dos ríos que lo forman, su lugar en la cultura brasileña y los viajes que te llevan hasta allí

    Justo al este de Manaos, el río Negro, oscuro como el té, se topa con el río Solimões, de color arena. No se funden. Los dos corren uno junto al otro por el mismo cauce, separados por una línea nítida que se distingue desde un barco, desde un avión y, según la NASA, incluso desde el espacio. Es el Encuentro de las Aguas (en portugués, Encontro das Águas).

    No es solo una postal bonita: los hidrólogos lo miden desde hace décadas, los poetas le han dedicado versos y tanto la ciudad de Manaos como el estado de Amazonas lo llevan en su escudo. ¿Quieres saber por qué hay dos ríos que se unen pero no se mezclan y dónde puedes verlos de cerca?

    PlanetaEXO, plataforma de ecoturismo especializada en tours por el Amazonas en Brasil, ha preparado esta guía para que entiendas todo sobre este fenómeno. ¡Te lo contamos a continuación!

    ¿Qué es el Encuentro de las Aguas?

    El Encuentro de las Aguas es la confluencia de dos ríos, el río Negro y el Solimões, en el extremo este de Manaos, capital del estado de Amazonas y puerta de entrada a la selva amazónica. En el punto de unión, el cauce que forman juntos mide unos 5 a 5,5 km de ancho, según un estudio publicado en 2018 en la revista Comptes Rendus Geoscience.

    Su fama se la debe a ese límite. A un lado, el agua es casi negra; al otro, tiene el color del café con leche: dos aguas que no se mezclan. El Earth Observatory de la NASA ha fotografiado la línea desde la órbita y la describe como visible “desde el espacio y desde la propia superficie del agua”.

    En Brasil forma parte de la identidad regional, hasta el punto de dar nombre a la televisión pública del estado (TV Encontro das Águas) y a un ciclo musical del Teatro Amazonas. Si vas a recorrer el río Amazonas, lo normal es que sea tu primera parada al salir de Manaos.

    Se suele hablar de 6 km, pero la investigación publicada en Comptes Rendus Geoscience muestra que el Negro y el Solimões avanzan juntos, sin mezclarse, a lo largo de 50 a 100 km río abajo. Un estudio de 2009 en Hydrological Processes señala que la mezcla es gradual y que esa distancia varía según la estación y el caudal del río.

    👉 Lee más: Cómo llegar al Amazonas en Brasil: rutas, vuelos y traslados

    ¿Cómo se produce el Encuentro de las Aguas?

    La respuesta no está en un solo factor. El río Negro y el Solimões se diferencian en cinco aspectos medibles a la vez: temperatura, acidez, velocidad, densidad y química. Sumadas, esas diferencias frenan la mezcla a lo largo de decenas de kilómetros.

    Primer plano del Encuentro de las Aguas, con el oscuro río Negro y el Solimões marrón corriendo lado a lado

    Temperatura

    El río Negro es algo más cálido. En época de aguas bajas (octubre de 2014), los investigadores midieron 30,3 °C en el Negro y 29,6 °C en el Solimões; en época de crecida (abril–mayo de 2015), 29 °C frente a 28 °C.

    El agua más caliente pesa menos y la más fría, más. Por eso esta diferencia de temperatura influye en cómo fluyen las corrientes y afecta directamente a la densidad de los dos ríos.

    Acidez (pH)

    El estudio de Comptes Rendus Geoscience registró un pH de 5,0 a 5,6 en el Negro y de 6,7 a 6,9 en el Solimões, y la campaña de medición del programa HYBAM en 1997 obtuvo 5,5 frente a 7,0. Como el pH sigue una escala logarítmica, un agua con pH 5,5 es unas 30 veces más ácida que otra con pH 7,0. Dicho de otro modo: el río Negro es claramente más ácido.

    La acidez la pone la propia selva. Cuando las hojas y los restos vegetales se descomponen en los bosques inundados y los pantanos que bordean el Negro, liberan ácidos húmicos en el agua. Son los mismos compuestos que le dan su color oscuro.

    Los investigadores del INPA, el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia de Brasil, señalan que los ríos de agua negra de la región suelen tener un pH de entre 4 y 5, mientras que los de agua blanca, como el Solimões, rondan la neutralidad.

    Dato curioso: esa acidez también ayuda a mantener a los insectos lejos de las orillas. Por eso, quien explora la región del río Negro sufre menos con los mosquitos.

    Barco cruzando la línea entre el oscuro río Negro y el Solimões de color arena en el Encuentro de las Aguas

    Velocidad de la corriente

    En la confluencia, las velocidades medias hablan por sí solas: de 0,37 a 0,38 m/s (cerca de 1,4 km/h) en el Negro y de 1,42 a 1,65 m/s (unos 5 a 6 km/h) en el Solimões, con picos locales de hasta 2,6 m/s. Es decir, el Solimões va unas cuatro veces más rápido.

    Además, lleva mucha más agua. Según un estudio publicado en Geosciences, el caudal medio del Solimões ronda los 103.000 m³/s, mientras que el del Negro es de unos 28.400 m³/s: poco más de la cuarta parte.

    La diferencia de velocidad, el contraste de densidad que verás a continuación y la fuerza de cizallamiento que se genera a lo largo del límite empujan en la misma dirección. Resultado: la interfaz que separa las dos corrientes se inclina en lugar de mantenerse vertical.

    Densidad

    El río Solimões es más denso por dos razones: es algo más frío y arrastra sedimentos que bajan de los Andes, donde nace.

    Como pesa más, su agua se desliza por debajo de la del Negro. Así, la mezcla empieza cerca del lecho del río, mientras que en la superficie la línea se mantiene nítida durante mucho más tiempo.

    El Encuentro de las Aguas visto desde un barco en Manaos, con el agua oscura del río Negro entrando en el Solimões marrón

    Composición química

    En la década de 1950, el limnólogo alemán Harald Sioli clasificó los ríos amazónicos en tres tipos: de aguas blancas, de aguas negras y de aguas claras. El Encuentro de las Aguas reúne los dos extremos de ese sistema.

    • Solimões (aguas blancas): Nace en los Andes y arrastra sedimentos ricos en nutrientes, y su agua va cargada de carbonatos y calcio.
    • Río Negro (aguas negras): Drena el antiguo escudo guayanés y sus suelos de arena blanca, que aportan muy pocos sedimentos y minerales.
    • Minerales disueltos: En el Solimões, la conductividad eléctrica (que mide las sales disueltas) es diez veces mayor: unos 80 µS/cm, frente a unos 8 µS/cm en el Negro.
    • Materia orgánica: El Negro tiene más del doble de carbono orgánico disuelto que el Solimões. Esas sustancias húmicas tiñen el agua del color de un té cargado.

    Estaciones y sequías

    La línea que marca el encuentro de los ríos no es fija. Según los estudios, a partir de noviembre el Solimões crece, se expande y empuja las aguas oscuras del Negro hacia la margen izquierda; para enero y febrero, el agua blanca ya cubre las dos orillas río abajo. La posición y el ancho de la zona de mezcla también cambian según el caudal de cada río.

    Cuando la sequía en el Amazonas es extrema, la línea también se desdibuja. El 4 de octubre de 2024, el río Negro en Manaos bajó a 12,66 m, un nuevo mínimo histórico desde que empezaron las mediciones en 1902, según el Servicio Geológico de Brasil (SGB). Siguió descendiendo hasta los 12,11 m, lo que dificultó ver el contraste.

    👉 Lee más: Mejor época para viajar al Amazonas en Brasil

    Más sobre el río Negro y el río Solimões

    Río Negro

    El río Negro nace en la selva del este de Colombia, donde sus cabeceras se conectan con la cuenca del Orinoco a través del canal Casiquiare. Recorre unos 2.250 km (1.370 km de ellos en Brasil).

    La iniciativa Aguas Amazónicas, de la Wildlife Conservation Society, lo define como el único gran río de aguas negras de la cuenca amazónica. Aporta entre el 13 y el 14 % del caudal del Amazonas.

    Unos 40 km río arriba de Manaos, el Negro se abre entre más de 400 islas en el Parque Nacional de Anavilhanas, uno de los mayores archipiélagos fluviales del mundo.

    👉 Lee más: Los mejores cruceros por el Amazonas en Brasil

    Río Solimões

    Los brasileños llaman río Solimões al curso alto del Amazonas, desde la frontera con Perú hasta su encuentro con el Negro. Nace en los Andes peruanos y recorre unos 1.600 km en Brasil por una llanura aluvial de hasta 80 km de ancho. Su cuenca abarca más de 2,1 millones de km².

    Los sedimentos andinos que arrastra le dan su color marrón cremoso. Y son también los que convierten sus llanuras inundables, las várzeas, en algunas de las tierras más fértiles de la Amazonia.

    Vista con dron del límite nítido entre el río Negro, casi negro, y el Solimões color café con leche, en el Amazonas

    👉 Lee más: ¿Cuál es la mejor época para un crucero por el Amazonas en Brasil?

    El Encuentro de las Aguas en el arte

    Dos ríos que no se mezclan no podían pasar inadvertidos. El 5 de septiembre de 1865, el naturalista suizo Louis Agassiz y su esposa, Elizabeth, anotaron en su diario de viaje que los indígenas de la zona llamaban al Solimões el río “vivo” y al Negro, el río “muerto”.

    Desde entonces, los artistas han vuelto a él una y otra vez. Algunos ejemplos: el telón de boca del Teatro Amazonas (1894), pintado por Crispim do Amaral; la colección de crónicas de Fernando Sabino, “O Encontro das Águas” (1977); y la canción “Encontro das Águas” (1993), de Jorge Vercillo y Jota Maranhão.

    El Encuentro de las Aguas está tan arraigado en la historia y la cultura amazónicas que aparece incluso en los escudos de armas del estado de Amazonas (1897) y de la ciudad de Manaos (1906).

    Telón de boca del Teatro Amazonas en Manaos, pintado por Crispim do Amaral e inspirado en el Encuentro de las Aguas

    👉 Lee más: ¿Es seguro Manaos? Guía para viajeros que van a la Amazonia, en Brasil

    Viajes de PlanetaEXO que incluyen el Encuentro de las Aguas

    ¿Quieres ver con tus propios ojos cómo corren lado a lado el Negro y el Solimões? PlanetaEXO ofrece varios tours por el Amazonas que pasan por el Encuentro de las Aguas. ¡Aquí los tienes!

    Viaje Tipo Duración Cuándo verás el Encuentro de las Aguas
    Excursión al Amazonas en Brasil: 4 días de selva y lodge Lodge en la selva 4 días Al principio del viaje, en el trayecto en barco de Manaos a Careiro da Várzea.
    Amazon Turtle Lodge: 5 días en la selva amazónica de Brasil Lodge en la selva 5 días El día 1, en la travesía hacia Careiro da Várzea: el barco pasa justo por el medio.
    Juma Amazon Lodge: 5 días de selva desde Manaos Lodge en la selva 5 días El primer día, rumbo a Juma, unas horas antes de un safari nocturno en barco.
    Expedición al Amazonas: 6 días de trekking y supervivencia Expedición de supervivencia y trekking 6 días La expedición arranca en lancha rápida, bajando por el río Negro hasta la confluencia, y de ahí sigue hasta tu primer campamento en la selva.
    Crucero de lujo por el Amazonas: 5 días en Brasil Crucero fluvial 5 días Nada más zarpar el día 1, el crucero pasa frente a la histórica ribera de Manaos y navega por los dos ríos antes de llegar al Parque Ecológico de Janauari.
    Crucero Tucano Amazonas: Expedición de 5 días en Brasil Crucero fluvial 5 días Casi al final del viaje: el día 4, el Tucano navega río abajo hasta el punto donde se unen el Negro y el Solimões.

    👉 Lee más: Los mejores lodges del Amazonas en Brasil

    ¿Quieres ver el Encuentro de las Aguas? ¡Planifica tu viaje al Amazonas con PlanetaEXO!

    Ya sabes por qué el río Negro y el Solimões corren uno junto al otro en lugar de fundirse. Ahora solo te falta ver la línea en persona.

    PlanetaEXO es una plataforma de ecoturismo especializada en viajes de aventura por Brasil. Trabajamos con los mejores operadores locales del Amazonas, y nuestro equipo está aquí para ayudarte a planificar tus vacaciones sin complicaciones, con experiencias hechas a tu medida. ¡Contáctanos ahora!

  • Paseo en lancha acercándose a la base de las cataratas del Iguazú bajo un cielo azul

    Cataratas del Iguazú, Brasil: guía completa del lado brasileño

    Dónde están las cataratas, cómo llegar, cuándo ir, qué incluye la entrada a cada lado de la frontera y cuántos días lleva realmente el viaje

    Las Cataratas del Iguazú son un sistema de 275 saltos repartidos a lo largo de casi 2.700 metros del río Iguazú, en la frontera entre Brasil y Argentina, con caídas de hasta 80 metros de altura. La UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad el parque argentino en 1984 y el brasileño en 1986. Las cataratas superan en tamaño a las del Niágara, y los dos parques protegen juntos el mayor bloque de Bosque Atlántico Interior que sigue en pie en todo el mundo.

    La frontera no reparte las cataratas en partes iguales. Cerca del 80% de los saltos queda del lado argentino y alrededor del 20%, del lado brasileño. Justamente por eso la vista de conjunto está en Brasil: desde el borde exterior de la plataforma, ves abrirse frente a ti toda la red de cascadas a la vez.

    Vista aérea de las cataratas del Iguazú, con decenas de saltos que caen al cañón y una pasarela sobre el río
    Photo: Marina Zvada

    PlanetaEXO, empresa de ecoturismo especializada en tours a las Cataratas del Iguazú, preparó esta guía para ayudarte a planificar cada etapa de tu visita a las Cataratas de Iguazú en Brasil: el lado brasileño como base y el argentino como el día que sumas al viaje. ¡Sigue leyendo!

    Índice:

    1. ¿Dónde están las Cataratas del Iguazú?
    2. Cómo llegar a las Cataratas de Iguazú
    3. ¿Cuál es la mejor época para visitar las Cataratas del Iguazú?
    4. Los dos parques nacionales: acceso, entradas y reglas
    5. Qué hacer en las Cataratas del Iguazú
    6. Qué llevar
    7. ¿Cuántos días en las Cataratas del Iguazú?

    ¿Dónde están las Cataratas del Iguazú?

    Las Cataratas del Iguazú están sobre el río Iguazú, justo donde se encuentran Brasil y Argentina, unos 25 kilómetros río arriba de su desembocadura en el Paraná.

    Del lado brasileño, la ciudad de acceso es Foz do Iguaçu, en el extremo oeste del estado de Paraná. Del lado argentino, es Puerto Iguazú, en la provincia de Misiones. Frente a las dos, al otro lado del Paraná, está Ciudad del Este, en Paraguay. De ahí el nombre de la región: la Triple Frontera.

    Según el Censo de 2022, Foz do Iguaçu tiene 285.415 habitantes, así que ofrece todo lo que un viajero necesita: hoteles, restaurantes, hospitales y aeropuerto.

    Una aclaración sobre los nombres te va a ahorrar confusiones cuando empieces a reservar. El parque brasileño es el Parque Nacional do Iguaçu, y el argentino, el Parque Nacional Iguazú. Según el idioma, es común encontrar grafías distintas: Iguaçu, Iguazú o Iguassu.

    Aquí tienes un mapa del Parque Nacional do Iguaçu y de la región fronteriza, con Foz do Iguaçu, Puerto Iguazú y Ciudad del Este en el mismo encuadre:

    Mapa de la Triple Frontera con Ciudad del Este en Paraguay, Puerto Iguazú en Argentina y el Parque Nacional do Iguaçu en Brasil

    Cómo llegar a las Cataratas de Iguazú

    En avión

    Las cataratas tienen dos aeropuertos, uno en cada país. Del lado brasileño está el Aeropuerto Internacional de Foz do Iguaçu/Cataratas (IGU), a unos 13 kilómetros del centro. Lo práctico: queda justo sobre la carretera que va al parque nacional, cuya entrada está a unos 10 minutos.

    Hay vuelos diarios desde ciudades brasileñas como São Paulo, Río de Janeiro, Brasilia, Curitiba, Porto Alegre y Recife. En cuanto a vuelos internacionales, la única conexión directa une Foz do Iguaçu con Santiago de Chile (SCL), algunas veces por semana.

    Argentina tiene su propio aeropuerto, el Internacional Cataratas del Iguazú (IGR), con vuelos desde Buenos Aires. Así, entrar por un país y salir por el otro es un itinerario perfectamente viable.

    En auto y en autobús

    Llegar en auto es sencillo. Foz do Iguaçu se conecta con el resto de Paraná por la BR-277, una carretera federal pavimentada. Desde Curitiba son 640 kilómetros, unas 9 horas de viaje.

    En el aeropuerto hay alquiler de autos. Dentro del parque nacional, dejas el auto en el Centro de Visitantes y sigues en los autobuses del propio parque, incluidos en la entrada. Los vehículos particulares no llegan hasta las cataratas.

    Dentro de la ciudad, los autobuses municipales salen de la terminal del centro hacia la entrada del parque y pasan por el aeropuerto y por el Parque das Aves. Para ir más cómodo y sin complicaciones, la mayoría de los viajeros prefiere un traslado del hotel, un taxi o un tour guiado.

    Cruzar al lado argentino

    Para llegar al parque argentino, se cruza el Puente Tancredo Neves hasta Puerto Iguazú y luego se recorren 17 kilómetros hasta la entrada. Desde los hoteles de Foz do Iguaçu son entre 45 minutos y una hora, más lo que tarde la fila en la frontera.

    Viajera fotografiando las cataratas del Iguazú desde un mirador de la pasarela, rodeada de selva
    Photo: NidoHuebl

    ¿Cuál es la mejor época para visitar las Cataratas del Iguazú?

    No hay un mes malo. Las cataratas tienen agua todo el año y los dos parques abren los 365 días. El clima de las Cataratas del Iguazú es el de Foz do Iguaçu: subtropical húmedo, con estaciones bien marcadas.

    El verano (de diciembre a marzo) es caluroso y lluvioso, con máximas que superan los 32 °C. Enero y febrero concentran las lluvias más fuertes, y eso es justamente lo que le da al río su mayor caudal. El invierno (de junio a agosto) es seco y despejado, con temperaturas de entre 10 °C y 23 °C.

    La mejor época para visitar las Cataratas del Iguazú es la temporada intermedia, más o menos de marzo a mayo o de agosto a octubre. Los días son cálidos, pero sin el calor de febrero; el río sigue cargado por las lluvias del verano y te ahorras las multitudes de enero y julio.

    Sea cual sea la estación, intenta no programar el viaje en días festivos nacionales de Brasil o Argentina: en esas fechas, viajeros de los dos países llenan el parque.

    Hay algo que ningún promedio mensual refleja: los picos extremos de caudal. Cuando las lluvias río arriba hacen subir el Iguazú muy por encima de su nivel normal, por seguridad, las autoridades de los dos países cierran temporalmente las pasarelas más cercanas al agua. La mayoría de los senderos y miradores principales sigue abierta, pero conviene revisar los avisos oficiales el día de tu visita. En las crecidas más fuertes, el parque argentino puede cerrar la pasarela de la Garganta del Diablo durante semanas e incluso desmontar algunos tramos.

    👉 Lee también: 10 curiosidades de las Cataratas del Iguazú: leyenda, lava y jaguares

    Arcoíris sobre las cataratas del Iguazú visto desde un mirador en un día despejado
    Photo: paulobaqueta

    Los dos parques nacionales: acceso, entradas y reglas

    Como las cataratas quedan a ambos lados de una frontera internacional, cada parque tiene su propia administración y depende de un gobierno distinto. Por eso, una entrada comprada de un lado no sirve para el otro.

    Pasar por alto este detalle es uno de los errores más comunes entre los visitantes. Vas a necesitar una entrada para cada parque, y cada uno tiene sus propios horarios, tarifas y reglas.

    Parque Nacional do Iguaçu (Brasil)

    Con 169.695 hectáreas en el estado de Paraná, el parque brasileño se creó en 1939, se amplió en 1944 y 1981 y fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1986. Lo administra el ICMBio, y la concesión de los servicios para visitantes está en manos de Urbia Cataratas.

    En 2026, las entradas a las Cataratas del Iguazú en Brasil cuestan R$ 134 para visitantes extranjeros y R$ 121 para brasileños y ciudadanos del Mercosur. Los residentes de los 14 municipios del entorno tienen un pase comunitario de R$ 26. Los precios pueden cambiar, así que consulta las tarifas vigentes en los canales oficiales antes de tu visita.

    Se puede entrar de 9:00 a 16:00 entre semana; los fines de semana y festivos, el acceso abre media hora antes, a las 8:30. Una vez dentro, puedes quedarte hasta las 17:30, sin importar a qué hora entraste.

    Las entradas se venden sobre todo por internet, en el sitio oficial del Parque Nacional do Iguaçu, y en temporada alta conviene reservar fecha y horario en el momento de la compra.

    Coatí acicalándose en la baranda de una pasarela, con las cataratas del Iguazú y el río al fondo
    Photo: hansgertbroeder

    Parque Nacional Iguazú (Argentina)

    El parque argentino abarca 67.000 hectáreas en Misiones. Creado en 1934 y declarado por la UNESCO en 1984, lo gestiona la Administración de Parques Nacionales junto con la concesionaria Iguazú Argentina.

    Abre todos los días de 8:00 a 18:00 (último ingreso a las 16:30). Las tarifas están en pesos argentinos y varían según la nacionalidad: los turistas extranjeros pagan la tarifa general completa.

    Hay una regla del lado argentino que conviene tener en cuenta al planificar: el segundo día consecutivo cuesta el 50% de la tarifa, siempre que valides la entrada antes de salir el primer día, dentro de un plazo de 72 horas.

    Qué hacer en las Cataratas del Iguazú

    Más allá de la pasarela principal, que se recorre en medio día, visitar las Cataratas del Iguazú en Brasil incluye paseos en lancha llenos de adrenalina, senderos en la selva, visitas al amanecer y de noche, una represa hidroeléctrica gigantesca y un hito donde se unen tres países. ¡Estas son algunas de las opciones!

    Pequeña lancha en el río Iguazú vista desde arriba entre las hojas de la selva
    Photo: Fermin Rodriguez Penelas

    La Trilha das Cataratas y el mirador de la Garganta del Diablo de Iguazú

    La Trilha das Cataratas (Sendero de las Cataratas) es un camino de 1,4 kilómetros por el borde del cañón. A lo largo del recorrido se va desplegando el panorama que hizo famoso al lado brasileño: las cataratas se abren en la orilla de enfrente, más cerca y con más estruendo a cada curva.

    El sendero lleva a la pasarela de la Garganta del Diablo, sobre el río y de frente al salto principal, y termina en un ascensor panorámico que sube a Porto Canoas. Todo el recorrido está pavimentado, no tiene escalones y es totalmente accesible, y los autobuses internos llegan directo al ascensor.

    Viajera de pie sobre las rocas al pie de los saltos de las cataratas del Iguazú
    Photo: Belmond Hotel das Cataratas

    Macuco Safari

    Entre quienes visitan las Cataratas del Iguazú del lado brasileño, el Macuco Safari es una de las opciones favoritas: un paseo en lancha lleno de adrenalina que te lleva justo debajo de las cascadas.

    La experiencia tiene tres etapas: 2 kilómetros por la selva en un vehículo eléctrico, una caminata de 600 metros con guía bilingüe y, por último, la lancha: unos 25 a 30 minutos por el río Iguazú que terminan justo debajo de las cataratas.

    Calcula dos horas en total y prepárate para terminar empapado. Las lanchas salen cada 20 minutos sin reserva previa, pero la entrada al parque se paga aparte. Te dan bolsas estancas para la cámara y el teléfono; todo lo que lleves puesto se va a mojar, así que no olvides la ropa de cambio.

    Paseo en lancha con pasajeros con chaleco salvavidas rumbo a la bruma de las cataratas del Iguazú
    Photo: Christian Edelmann

    Senderos

    La mayoría de los visitantes nunca sale de la pasarela principal, así que el resto del parque es tranquilo. Si buscas una inmersión de verdad en la naturaleza, el sendero Poço Preto recorre 9,6 km por trayecto en pleno Bosque Atlántico hasta el río Iguazú. Se hace a pie o en bicicleta, y es tu mejor oportunidad de ver fauna más allá de los coatíes.

    Los senderos más cortos también valen la visita: el Caminho das Bananeiras (1,3 km hasta una plataforma a orillas del río), el Circuito São João (1,9 km entre cascadas y una antigua central eléctrica) y la Trilha da Canafístula (2,2 km, el de más sombra).

    Pasarela sobre un arroyo rocoso en la Mata Atlántica, entre raíces y helechos
    Photo: Daniel Miller

    Amanecer, atardecer y luna llena

    Si quieres sacarle el máximo provecho a Foz do Iguaçu, nada supera las visitas en horarios especiales del parque, con cupos limitados.

    Los madrugadores pueden hacer el tour del amanecer y recorrer la pasarela antes de la apertura al público, con desayuno incluido. La otra opción es el tour del atardecer, con acceso exclusivo a última hora del día y la posibilidad de sumar una sesión de observación de estrellas.

    El tour de luna llena se hace después del anochecer, unas cinco noches al mes, y permite ver un arcoíris lunar (un arcoíris nocturno en la bruma de las cataratas). Los huéspedes del Belmond Hotel das Cataratas, el único hotel dentro del Parque Nacional do Iguaçu, tienen acceso exclusivo a la pasarela antes y después del horario de visita.

    👉 Descubre la aventura: 3 días – Viaje de lujo a las Cataratas del Iguazú, Brasil

    Viajera mirando el atardecer sobre las cataratas del Iguazú desde un mirador
    Photo: Joel Carillet

    Parque das Aves

    Frente a la entrada del parque, al otro lado de la carretera, el Parque das Aves es el mayor parque de aves de América Latina y una institución de conservación seria, no una atracción de paso. Abrió en 1994 en 16 hectáreas de bosque y alberga más de 1.300 aves de más de 150 especies, con foco en especies amenazadas del Bosque Atlántico y en animales rescatados que no pueden volver a la naturaleza.

    La clave está en el diseño: los aviarios se recorren por dentro, así que compartes el recinto con tucanes, guacamayos y colibríes que se mueven a tu alrededor.

    Calcula unas dos horas para recorrer el Parque das Aves. Como está a cinco minutos de la entrada principal del parque nacional, es muy fácil combinarlo con una mañana en las cataratas. Por eso es la actividad número uno en Foz do Iguaçu para familias que viajan con niños.

    Tucán toco con su gran pico naranja posado sobre una roca en la selva

    Las Cataratas del Iguazú, lado argentino

    En el parque argentino caminas entre las cataratas, no frente a ellas, y la visita lleva un día entero. Esto es lo que incluye la entrada:

    • Circuito Superior: 1.755 metros por lo alto de los saltos, sin ningún escalón, en aproximadamente una hora.
    • Circuito Inferior: 2.900 metros que bajan hacia el río, unos 90 minutos, con acceso al muelle de los paseos en lancha del lado argentino.
    • Tren Ecológico de la Selva: incluido en la entrada. Primera salida a las 8:30, cada 30 minutos; el último servicio hacia la estación Garganta del Diablo sale a las 15:30.
    • Pasarela Garganta del Diablo: se llega en ese tren y cruza el curso superior del río Iguazú hasta el borde del salto principal. Es la primera pasarela que cierra cuando sube el río.
    • Sendero Verde y Sendero Macuco: dos senderos de selva dentro del Parque Nacional Iguazú, que se pueden recorrer sin guía.
    • Centro de visitantes Yvyrá Retá y Territorio Yaguareté: las exposiciones del parque; la segunda está dedicada a la conservación del yaguareté (jaguar).
    Cascada escondida entre los árboles en un sendero de la selva cerca de las cataratas del Iguazú
    Photo: Ignacio Saenz Valiente

    Más allá de las cataratas: la represa de Itaipú y el Hito de las Tres Fronteras

    Fuera del parque, Foz do Iguaçu es famosa por la monumental represa de Itaipú. Con una capacidad instalada de 14.000 MW en 20 unidades generadoras, marcó un récord mundial anual de 103,1 millones de MWh en 2016 y ya superó los 3 mil millones de MWh generados desde 1984.

    Puedes hacer el recorrido Itaipu Panorâmica, en autobús de dos pisos hasta los miradores (unas 2,5 horas), o elegir el Itaipu Especial, que entra en la central para ver la sala de control y las turbinas.

    Otra opción es el Hito de las Tres Fronteras (Marco das Três Fronteiras), justo en la confluencia de los ríos Iguazú y Paraná, donde se encuentran Brasil, Argentina y Paraguay: tres países a la vista desde un mismo punto, cada uno con su propio obelisco. Abre de martes a domingo, de 14:00 a 21:00, con espectáculos culturales desde las 18:15.

    Hito de las Tres Fronteras con las banderas de Paraguay, Argentina y Brasil
    Photo: jimfeng

    Qué llevar

    Si vas a visitar las Cataratas del Iguazú en Brasil o en Argentina, mojarte es parte de la experiencia. Esta lista sirve para los dos lados de la frontera y para cualquier época del año:

    • Impermeable o poncho (los venden en el parque, pero conviene llevar el tuyo).
    • Ropa de secado rápido y una muda completa para el día del Macuco Safari.
    • Calzado cómodo para caminar, con buen agarre, además de sandalias o zapatos que se puedan mojar.
    • Funda impermeable para el teléfono o bolsa estanca.
    • Protector solar y sombrero (las pasarelas son largas y casi no tienen sombra).
    • Repelente de insectos.
    • Botella de agua reutilizable.
    • Ropa ligera para abrigarte en capas de junio a agosto, cuando las mínimas bajan a 10 °C.
    • Documento de identidad con foto o pasaporte para el lado argentino (documento físico, no una foto en el teléfono).
    • Efectivo (reales para Brasil y pesos para Argentina).

    ¿Cuántos días en las Cataratas del Iguazú?

    Para la mayoría de los viajeros, lo ideal son tres días y dos noches. Así tienes un día completo para el lado argentino, medio día para el brasileño y un margen cómodo para los horarios de vuelo, de modo que un retraso inesperado no desarme tu itinerario.

    Con dos días vas muy justo, pero se puede. La pasarela brasileña se recorre en unas dos horas, así que entra sin problema en un mismo día junto con el Parque das Aves o el Macuco Safari. Sumar el lado argentino a un viaje de dos días, en cambio, obliga a correr: cruce de frontera, casi 7 kilómetros de caminata y horarios de regreso ajustados. Ves las cataratas, sí, pero todo va con demasiada prisa.

    Con cuatro o cinco días, el viaje respira. El tiempo extra te da el sendero Poço Preto, Itaipú, el Hito de las Tres Fronteras al atardecer, un segundo día en Argentina y, si el calendario acompaña, el tour de luna llena. También te permite mover un plan cuando el clima o el río no ayudan, algo que en Iguazú vale más de lo que parece.

    👉 Descubre las aventuras: Excursión a las Cataratas del Iguazú: Viaje privado y económico de 3 días en Brasil

    Visita las Cataratas del Iguazú en Brasil con PlanetaEXO

    Ya sabes cómo llegar, cuándo ir, qué cubre cada entrada y cuántos días lleva el viaje. Solo te falta elegir el itinerario.

    PlanetaEXO es una plataforma de ecoturismo especializada en tours a las Cataratas del Iguazú. Trabajamos con los mejores operadores locales de Foz do Iguaçu y nos ocupamos de los traslados, las entradas a ambos lados de la frontera y los horarios, para que solo tengas que disfrutar. ¡Contáctanos ahora!

  • Jaguar con collar de seguimiento cruzando un prado abierto, con un vehículo de safari desenfocado al fondo

    10 datos sobre Onçafari, el proyecto de conservación del jaguar en Brasil

    Su fundador, su método pionero, sus resultados con jaguares y lobos de crin, y cómo puedes ver y apoyar el trabajo de Onçafari en Brasil

    Onçafari es una organización brasileña sin fines de lucro que protege al jaguar, al lobo de crin y los hábitats que ambos comparten. Hoy gestiona 20 bases de conservación en 4 biomas brasileños, pero todo empezó en 2011 en una hacienda del Pantanal, donde los jaguares se dejaban ver apenas unas pocas veces al año.

    Su modelo viene de África: cuando los viajeros pagan por ver fauna, la población local tiene un motivo para protegerla. Esa idea llevó a su fundador, un expiloto de carreras, nada menos que a Davos. ¿Quieres saber cómo funciona este enfoque de conservación de la vida silvestre en Brasil?

    El equipo de Onçafari reunido junto a un Land Rover Defender con un jaguar amarillo pintado en la carrocería

    PlanetaEXO, plataforma de ecoturismo especializada en safaris de jaguares en el Pantanal, preparó esta lista con 10 datos sobre Onçafari. ¡Descúbrelos a continuación!

    1. La habituación de animales en Brasil

    El método de Onçafari viene de Sudáfrica, concretamente de Londolozi, donde un propietario pasó 3 años siguiendo a una hembra de leopardo hasta que se acostumbró a los vehículos. Sus cachorros heredaron esa calma, y la reserva se convirtió en uno de los mejores lugares para ver leopardos a diario.

    Onçafari trajo esta técnica, la habituación, a Brasil como proyecto piloto en el Pantanal y la desarrolló junto al CENAP/ICMBio, el centro federal de investigación de carnívoros. ¿El objetivo? Que los jaguares aprendan que los vehículos de safari no son una amenaza y sigan con su rutina a la vista de todos.

    Hace falta mucha paciencia. Según National Geographic Brasil, al principio los investigadores se mantenían a más de 200 metros, y uno de los biólogos tardó 9 meses en acercarse sin riesgo hasta 12 metros. El esfuerzo no se pierde: las madres transmiten esta habituación a sus crías.

    Habituar no es domesticar. Los animales siguen totalmente salvajes y libres, no reciben comida ni recompensas de las personas y, simplemente, dejan de reaccionar ante los vehículos. En agosto de 2018, Onçafari empezó a aplicar el mismo método al lobo de crin en Pousada Trijunção.

    Jaguar de ojos claros que observa desde la vegetación densa

    2. Su fundador fue piloto de carreras

    Antes de seguir jaguares, Mario Haberfeld vivía de las pistas. Campeón de la Fórmula 3 británica en 1998, corrió en la Fórmula 3000 hasta 2002 y en 2003 dio el salto a la Champ Car.

    Con el tiempo, cambió los circuitos por la fauna. En agosto de 2011 puso en marcha Onçafari en el Refugio Ecológico Caiman, una hacienda con lodge de 53.000 hectáreas cerca de Miranda, en el Pantanal Sur. El nombre une onça (jaguar en portugués) y safari.

    Los primeros hitos llegaron rápido: en octubre de 2011, el equipo colocó su primer collar GPS a una hembra de jaguar llamada Chuva. La primera madriguera apareció en mayo de 2013, con los 3 cachorros de otra hembra, Esperança. Y en abril de 2018, Caiman ya había registrado su jaguar número 100.

    Mario Haberfeld con camiseta de Onçafari frente al Land Rover Defender negro del proyecto

    3. El fundador de Onçafari fue elegido Innovador Social del Año en Davos

    El 20 de enero de 2026, en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial, celebrada en Davos (Suiza), Mario Haberfeld recibió el título de Innovador Social del Año. Fue 1 de los 21 líderes globales reconocidos por la Fundación Schwab para el Emprendimiento Social.

    En su discurso, Haberfeld recordó que 5 de los 10 riesgos globales del último informe del foro son ambientales. Unos meses antes había ganado en Brasil el Prêmio Empreendedor Social 2025, que entrega el diario Folha de S. Paulo junto a la Fundación Schwab.

    No era su primer reconocimiento. En junio de 2025, en Londres, Haberfeld ya había recibido el premio Unsung Hero de la Latin American Travel Association (LATA).

    Mario Haberfeld sosteniendo el certificado de emprendedor social del año 2026 en el escenario del Foro Económico Mundial

    4. Onçafari trabaja en 4 de los 6 biomas de Brasil

    Tras el Pantanal, el proyecto llegó a la Mata Atlántica en 2016, a la Amazonía en 2017 y al Cerrado en 2018. Allí, su base es Pousada Trijunção, justo en el punto donde se encuentran los estados de Bahía, Goiás y Minas Gerais.

    Su misión es conservar la biodiversidad brasileña protegiendo áreas naturales y apoyando a las comunidades locales. En la práctica, eso se traduce en grandes corredores ecológicos que vuelven a unir hábitats fragmentados, gestionados desde 20 bases de conservación, según contó Haberfeld en su discurso de Davos en 2026.

    Las acciones de conservación del jaguar también cruzan fronteras. Con la iniciativa Jaguar Rivers, Onçafari colabora con organizaciones de Argentina, Paraguay y Bolivia. Dentro de Brasil, planea sumar 2 biomas más: la Pampa y la Caatinga.

    5. El ecoturismo financia el trabajo de conservación

    El ecoturismo es el pilar de Onçafari, y la lógica es sencilla: un jaguar que los viajeros pueden ver vale mucho más vivo que el ganado que podría cazar. Así, los ganaderos tienen un motivo para protegerlo.

    Según Onçafari, el 100 % de los huéspedes de Caiman vio al menos un jaguar en un período de 2 años, y la ocupación del lodge creció un 580 % desde 2011. En el Pantanal Norte, un estudio de 2017 calculó que el turismo de observación de jaguares genera US$ 6,8 millones al año, frente a unos US$ 121.500 en pérdidas de ganado.

    Ese dinero crea empleo y nuevas profesiones. Algunos peones que antes veían al jaguar como una plaga hoy trabajan como guías. Es un ejemplo claro de cómo el ecoturismo en Brasil puede convertir a un depredador amenazado en una fuente de riqueza para la comunidad local.

    👉 Lee más: 3 formas en que el turismo sostenible protege la vida silvestre del Pantanal

    6. Puedes sumarte a los safaris de Onçafari en Caiman y Pousada Trijunção

    El propio equipo de Onçafari organiza safaris solo en 2 lodges: el Refugio Ecológico Caiman, en el Pantanal, y Pousada Trijunção, en el Cerrado. PlanetaEXO ofrece viajes a ambos, con pensión completa y actividades guiadas de observación de fauna en las mismas zonas donde trabajan los investigadores del proyecto.

    El safari de lujo en el Refugio Ecológico Caiman, en el Pantanal, dura 4 días y 3 noches y sale de Campo Grande, a 236 km, con traslado privado. Las salidas en vehículo son temprano por la mañana y al final de la tarde, y puedes sumar un safari con el equipo de Onçafari como extra opcional. La mejor época para ir es de mayo a octubre, en la estación seca.

    En el viaje Pousada Trijunção: safari por el Cerrado brasileño, de 5 días y 4 noches, Onçafari forma parte del itinerario. El día 3 sales antes del amanecer con su equipo a buscar lobos de crin y después visitas el Parque Nacional Grande Sertão Veredas (230.000 hectáreas). Como con cualquier animal salvaje, los avistamientos no están garantizados, pero hay muy buenas probabilidades.

    Sendero de piedra en un jardín del Cerrado que lleva a la galería con hamaca de la Pousada Trijunção

    7. Onçafari actúa en otros 7 frentes además del ecoturismo

    El ecoturismo es solo 1 de los 8 frentes de Onçafari. Cada uno de los otros 7 atiende una necesidad distinta de la conservación:

    El equipo de Onçafari coloca un collar GPS a un jaguar sedado en el campo

    • Ciencia: Con collares GPS/VHF que se desprenden solos y cámaras trampa, los investigadores ya colocaron 50 collares y tomaron muestras de 32 jaguares.
    • Educación: Charlas para comunidades, empresas y escuelas, además de apoyo en campo al documental de la BBC Jaguars: Brazil’s Super Cats, narrado por David Attenborough.
    • Reintroducción: 3 centros de rehabilitación con 7 recintos en la Amazonía y el Pantanal.
    • Social: Talleres de artesanía, huertas agroecológicas y trabajo con unas 100 personas del pueblo Boe Bororo en la Tierra Indígena Perigara.
    • Bosques: 4 áreas protegidas que suman más de 66.000 hectáreas, creadas en tierras donadas.
    • Prevención de incendios: Equipos y capacitación para brigadistas, además del segundo plan de manejo integrado del fuego en tierras privadas de Brasil.
    • Incidencia política: Leyes ambientales más sólidas, entre ellas un refugio que protege 200 km del río São Benedito, y la campaña contra el tráfico de fauna Sou Amigo da Fauna.

    8. El jaguar y el lobo de crin, las especies clave de Onçafari

    Jaguar

    El jaguar (Panthera onca) es el mayor felino de América y el tercero del mundo, solo por detrás del tigre y el león. Según Onçafari, Brasil alberga cerca del 50 % de los jaguares que quedan, y el Pantanal tiene las mayores densidades del planeta.

    El estado de conservación del jaguar depende de la escala: la UICN clasifica a la especie como Casi amenazada, mientras que Brasil la considera Vulnerable. En la Pampa está extinta desde 1952, y en la Caatinga y la Mata Atlántica quedan menos de 300 ejemplares.

    Desde 2011, el proyecto ha identificado más de 300 jaguares y registrado más de 3.400 avistamientos. Solo en Caiman, el conteo pasó del jaguar número 50, en 2016, al número 150, en 2020.

    👉 Lee más: ¿Dónde ver jaguares en el Pantanal? El mejor lugar de Brasil

    Viajeros en un vehículo de safari observan a un jaguar descansando en una rama en el Pantanal

    Lobo de crin

    El lobo de crin (Chrysocyon brachyurus) es el mayor cánido salvaje de Sudamérica: mide unos 90 cm a la altura de los hombros y pesa hasta 36 kg. Se alimenta en buena parte de la lobeira (fruta del lobo), cuyas semillas dispersa por todo el Cerrado. ¿Está el lobo de crin en peligro de extinción? Las cifras dan una pista: quedan unos 17.000 adultos, más del 90 % de ellos en Brasil.

    En Trijunção, Onçafari colocó su primer collar a un lobo de crin en diciembre de 2018 y encontró su primera madriguera de la especie en 2019. Junto al Ministerio de Medio Ambiente de Brasil, también trabaja para evitar que los lobos se ahoguen en los canales de riego.

    Primer plano de un lobo de crin, de orejas grandes y pelaje rojizo, sobre hierba seca

    Otras especies

    El proyecto también monitorea otros 32 mamíferos, como el puma, el ocelote, el tapir, la nutria gigante, el oso hormiguero gigante y el ciervo de los pantanos.

    En 2018, el equipo documentó a Una, el primer jaguar negro identificado cerca de Trijunção. Y en 2026, junto a Embrapa Pantanal, registró ciervos de los pantanos melánicos.

    👉 Lee más: 15 animales del Pantanal y dónde verlos en Brasil

    9. Onçafari logró un hito mundial en la reintroducción de jaguares

    El resultado más conocido de Onçafari nació de 2 huérfanas. Las hermanas Isa y Fera, rescatadas en 2014 y liberadas en el Pantanal en 2016, se convirtieron en los primeros jaguares del mundo reintroducidos con éxito en la naturaleza. En 2018, Isa dio a luz a Aurora, la primera cría nacida de una hembra reintroducida.

    El programa de reintroducción de jaguares siguió creciendo. En 2019 fueron liberadas en la Amazonía las hermanas Pandora y Vivara. Y Jatobazinho, un macho tratado en el centro de Onçafari, fue enviado a Argentina, donde fue padre de los primeros cachorros de jaguar nacidos en libertad en el Parque Nacional Iberá en 70 años.

    Otro éxito: en 2018, Esperança, una de las primeras hembras que siguió el equipo, vio nacer a su bisnieta Shiva. Es la prueba de que la habituación se mantiene de generación en generación.

    Huella de jaguar en la arena, tan ancha como la mano abierta que se apoya al lado

    10. Puedes adoptar un jaguar o un lobo de crin

    Una de las formas más directas de apoyar a Onçafari es adoptar un animal. Si adoptas un jaguar o un lobo de crin, sigues su vida en libertad durante 1 año y, al mismo tiempo, financias la investigación y la protección que hay detrás.

    Otra opción es Amigo da Onça, una contribución mensual desde R$ 20. Asimismo, cada compra en la tienda online oficial financia directamente el proyecto. Además, puedes donar por Pix, dejar un legado en tu testamento o pedirles a tus amigos que donen en lugar de hacerte un regalo.

    Fuera de Brasil, Onçafari International recibe donaciones puntuales y recurrentes, y tiene su propio programa Adopt a Jaguar.

    Viajar también suma: cada huésped que se aloja en Caiman o en Pousada Trijunção ayuda a sostener este modelo.

    👉 Lee más: 5 proyectos de conservación del Pantanal con impacto real

    Jaguar tumbado en una rama gruesa, con la cabeza sobre las patas, mirando a la cámara

    Visita los proyectos de Onçafari con PlanetaEXO

    Ahora que sabes cómo Onçafari convirtió al jaguar y al lobo de crin en motivos para proteger el territorio, ¡es hora de verlos en la naturaleza!

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  • Caballos cruzando el agua poco profunda al amanecer en el Pantanal

    Emocionante, cómodo, divertido: el viaje en familia de Sally al Pantanal Sur

    Una familia británica y cuatro días en una hacienda ganadera en plena actividad junto al río Aquidauana, contados por la propia Sally

    Sally Heal tiene 48 años, es de un pequeño pueblo del centro de Inglaterra y es profesora, aunque hoy dedica casi todo su tiempo a formar a otros docentes. Su hija llevaba un año viviendo en Chile y ya conocía Brasil, adonde había viajado con amigos.

    Durante el invierno chileno, la familia quería calor. Sally, su marido y sus dos hijos, ya adultos (de 20 y 22 años), eligieron Brasil. Costa Rica estuvo sobre la mesa, pero el costo más alto, las rutas aéreas complicadas y la lluvia la dejaron fuera. Era su primer viaje a Brasil y su segunda visita a Sudamérica.

    El recorrido empezó en Río de Janeiro, que encantó a toda la familia, y siguió por Ilha Grande antes de volar hacia el oeste, a Campo Grande. Querían ver fauna, flora y cómo se vive en Brasil lejos de las ciudades. Estuvieron a punto de ir a la Amazonía, pero al final eligieron el Pantanal, el humedal de 210.000 km² que se extiende por Mato Grosso y Mato Grosso do Sul. Su marido lo tenía claro desde el principio.

    A finales de agosto de 2026, la familia pasó cuatro días en la Pousada Aguapé, un lodge a orillas del río Aquidauana, en un tour por el Pantanal desde Campo Grande organizado por PlanetaEXO y dirigido por un guía local. Esta es su historia. ¡Sigue leyendo!

    Sally y su familia a caballo, con casco, en la hacienda del Pantanal

    Una hacienda ganadera de verdad, no un hotel de cinco estrellas

    Sally esperaba un lodge muy sencillo, y acertó solo a medias. «Era básico, pero mucho más grande de lo que pensaba y mucho más cómodo», contó. La ducha era mejor de lo que imaginaba, y fuera de la habitación la familia tenía espacio para secar la ropa y sentarse a la sombra.

    La Pousada Aguapé funciona en una hacienda ganadera tradicional que pertenece a la misma familia desde hace más de 150 años. Tiene 15 habitaciones, piscina y una zona de hamacas. Para Sally, la sencillez era justamente lo que buscaba. «No quiero ir al Pantanal y quedarme en un lugar que parezca un hotel de cinco estrellas, porque para eso me voy a un hotel de cinco estrellas en cualquier otra parte».

    Quería el Pantanal en estado puro. «Los armadillos pasaban por el restaurante, los pájaros se posaban en la terraza mientras comías, los tucanes volaban sobre tu cabeza y los guacamayos anidaban a tu lado mientras estabas en la piscina… Fue sencillamente genial».

    Un pantaneiro conduce una manada de ganado entre el polvo del Pantanal

    La hacienda sigue en plena actividad. A Sally le gustaba observar a los pantaneiros (los vaqueros de la región) «cada uno con su propia montura y con el cuchillo metido en la parte de atrás del pantalón», totalmente a gusto entre los caballos. Sin duda era otra forma de vida, pero tenía algo auténtico, casi poético.

    👉 Lee más: ¿Dónde alojarse en el Pantanal?

    El guía que se sentó en otra mesa

    El primer recuerdo que Sally tiene de Bruno, el guía de la familia, no tiene nada que ver con animales. Llegaron al lodge justo a la hora del almuerzo, y él fue a sentarse en otra mesa. «No dio por hecho que quisiéramos sentarnos con él; esperó a que lo invitáramos a comer y conversar con nosotros. Respetó mucho que fueran nuestras vacaciones, y eso me pareció un detalle muy bonito».

    Después llegó la fauna, y con ella su buen ojo. El primer animal que vieron fue un ñandú común, esa ave enorme que no vuela y que en Brasil llaman ema. Bruno lo identificó al instante y hasta supo que era una hembra. A partir de ahí, cada ave venía con su especie y, muchas veces, con su edad.

    El guía de la familia junto a la camioneta abierta de safari

    En el río no se desconectaba ni un momento y no dejaba de descubrir animales. Sally quedó tan sorprendida que le preguntó cómo hacía para verlos. Bruno le contestó que sabía lo que buscaba: apenas un leve movimiento. Y ella lo resume en una cifra. «No habríamos visto el 80 % de lo que vimos si Bruno no nos lo hubiera señalado».

    Bruno y el barquero trabajaban en equipo y maniobraban para que todos tuvieran la mejor vista y la mejor foto. Cuando encontraron monos aulladores, Rafael, del equipo del lodge, intentó imitar sus aullidos, y al hijo de Sally le pareció divertidísimo. Bruno le siguió el juego. «Tiene una enfermedad. Solo nos queda seguirle la corriente y dejar que haga esos ruidos», bromeó.

    👉 Lee más: 15 animales del Pantanal y dónde verlos en Brasil

    Osos hormigueros, tucanes y un lagarto con la panza llena

    El primer paseo en lancha empezó con una prueba de nervios: un caimán tendido justo delante de la embarcación. Un miembro de la familia (prometimos no decir quién) pasó un miedo terrible. Los guías lo convirtieron en una broma que se repitió todo el viaje y, de paso, en una lección, porque los caimanes no quieren saber nada de las personas. «Basta con decir “¡fuera, fuera!” y caminar hacia ellos: salen corriendo», explicó Sally.

    A partir de ahí, los avistamientos no pararon. Los tucanes volaban alrededor de la piscina, y los armadillos, osos hormigueros, ñandúes y capibaras aparecían en cantidades que Sally nunca había visto.

    Un hallazgo se le quedó grabado: un huevo de ñandú, ya vacío, con el lagarto que se lo había comido todavía echado al lado. «Estaba ahí tirado, satisfecho y con la panza llena, junto a un huevo vacío», recordó. «No es agradable, pero fue algo muy curioso».

    Oso hormiguero gigante alimentándose en el pastizal abierto

    El único animal que nunca apareció fue el jaguar. El consuelo llegó después, de la mano de una familia húngara con la que hicieron amistad en los paseos en lancha. Los húngaros continuaron hacia el Pantanal Norte y le mandaron a Sally «las fotos y los videos de jaguares más increíbles, porque vieron un montón».

    Conviene saberlo: las mayores probabilidades de ver un jaguar están en el Pantanal Norte, mientras que el Sur destaca por la fauna de las haciendas, como los animales que vio Sally. En ambas regiones, la temporada seca, de julio a octubre, concentra a los animales alrededor del agua que queda.

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    El caballo más grande para la jinete más pequeña

    Sally nunca se había subido a un caballo. «Me intimidaba bastante. Y encima me dieron el caballo más grande, y yo mido apenas 1,57 m». Más tarde descubrió el motivo: era el caballo más viejo y más tranquilo de la hacienda.

    La cabalgata terminó siendo la actividad favorita de la familia. «Creo que fue nuestro mejor día», dijo Sally. El guía que la dirigía era «genial, divertidísimo», y no paraba de hacer que los caballos de su hijo y su hija fueran un poco más rápido, «solo para sacarlos de su zona de confort y reírse un rato con ellos». Y después la ruta se metió de lleno en el agua.

    Vista desde la silla mientras los caballos cruzan el pastizal inundado
    Photo: Pousada Aguapé

    Lo que Sally más valora es cómo se ve el paisaje desde un caballo. «Estás cerca de los animales y del entorno, y sientes que formas parte de él, en vez de ir dentro de un auto. En el auto hay una sensación de distancia respecto de lo que estás viviendo, mientras que a caballo es muy distinto».

    Y le quedó la satisfacción de haberlo logrado: «Al terminar, siento que hice algo que nunca habría hecho en el Reino Unido», reflexionó.

    Caipiriñas, postres y seis tatuajes de fruta

    La comida del lodge fue, en palabras de Sally, «excepcional». Con dos hijos adultos siempre hambrientos y «un marido al que le encanta la carne», la cantidad importaba tanto como la calidad, y el lodge cumplió con ambas. La sorpresa llegó con el postre: pasteles y dulces que no se parecen a nada de lo que se come en el Reino Unido.

    El cocinero de la posada corta carne asada en una tabla de madera

    La barrera del idioma nunca impidió las risas. «Ellos se interesaban por nosotros y nosotros por ellos», dijo. «Yo lo describiría como un intercambio de bromas, aunque hecho más con mímica que con palabras».

    Una noche, Rosana, que trabaja en el bar, dejó que Sally se pusiera detrás de la barra y preparara caipiriñas para todos. «Bailamos y cantamos, y fue muy divertido». Y detrás había un plan. «Quería aprender a hacerlas para poder prepararlas al volver a casa».

    El recuerdo más original se lo dio Rafael, otro guía del lodge. La familia vio un tatuaje temporal en su brazo y le preguntó por él, así que Rafael se ofreció a hacerles unos iguales. Se los hizo con una mezcla de carbón y jugo de fruta que se va borrando a lo largo de varias semanas. Sally se hizo seis. Cuando hablamos con ella, solo le quedaba uno, en la mano que casi no se había lavado. Y el motivo tiene que ver con lo que pasó después.

    Un dedo roto y un equipo que no perdió la calma

    El accidente ocurrió en el momento menos aventurero del viaje. Después de cabalgatas, caminatas y paseos en lancha, Sally jugaba al voleibol con su hijo en la piscina cuando la pelota «me dio mal». Tenía el dedo completamente roto.

    «Nadie podía haberlo previsto. No fue culpa de nadie», señaló. «Piensas en todo lo que hicimos, como montar a caballo o hacer senderismo, y podría haber pasado cualquier cosa. Y no fue haciendo nada de eso. Fue en un simple momento de descanso».

    Pasó lejos de todo. «Estábamos bastante aislados en el Pantanal, en medio de la nada, la verdad, y podría haber sido un desastre total». El hospital más cercano quedaba a alrededor de una hora por un camino de tierra. Quien gestiona el lodge llevó a Sally en auto, la acompañó y le tradujo todo. Bruno también ayudó muchísimo en el hospital. «Además, todos estaban muy tranquilos. Nadie entró en pánico, y daba gusto verlo».

    Sus hijos se quedaron en el lodge y siguieron con las actividades. «Cuando volví, lo habían disfrutado muchísimo», contó. «[El equipo] convirtió lo que podría haber sido una pesadilla en un día muy agradable para mis hijos y me cuidó muy, muy bien. Quedé muy agradecida».

    Sally con la mano y el brazo vendados después del hospital

    Aun así, la lesión acortó el viaje. El plan era pasar un par de días en São Paulo y seguir hacia las cataratas del Iguazú. En cambio, Sally volvió antes a casa con su hijo, y su marido y su hija regresaron a Chile para esquiar.

    ¿Se sintió segura en Brasil? La respuesta sincera de Sally

    Antes del viaje, varias personas advirtieron a la familia de que Río de Janeiro y São Paulo podían ser peligrosas. Sally no vivió nada de eso. «Nunca me sentí en peligro. Nunca me sentí incómoda. Fue una sorpresa, pero de las buenas».

    Tiene una teoría para explicarlo, y dice tanto del viajero como del país. «Cuando viajo, siempre espero que la gente sea cálida, acogedora y amable. Y creo que parte de eso depende de cómo te comportas como invitado en un país ajeno. Tu forma de comportarte suele determinar cómo te reciben».

    En el Pantanal, esa calidez vino acompañada de sentido del humor. «Aunque no hables el idioma, el personal del lodge era encantador y muy divertido», elogió, satisfecha con la atención que recibió su familia.

    Los consejos de Sally para un primer viaje al Pantanal

    Su primer consejo fue directo: «Viaja con PlanetaEXO». Sus motivos son prácticos, igual que el resto de sus recomendaciones.

    Reserva con alguien que tenga acceso a los lodges

    Reservar el Pantanal por internet desde el Reino Unido fue más difícil de lo que la familia esperaba. «En realidad no sabes bien qué buscar, no hablas el idioma y no tienes muy claro cómo contactar a los lodges, porque creo que muchos solo trabajan a través de agencias de viajes». Su hija encontró PlanetaEXO en internet, una cancelación dejó libre una habitación cuádruple y la familia reservó apenas tres o cuatro semanas antes de llegar.

    Desde ese momento, la comunicación hizo el resto. «Sabía exactamente qué estaba haciendo y qué esperar. Hasta sabía qué ropa llevar». Cuando confundió una regla de equipaje que había leído en otro sitio (solo bolsos blandos y 15 kg como máximo) y le entró el pánico, un solo mensaje del equipo de PlanetaEXO se lo aclaró todo al instante.

    Viaja con un guía que hable tu idioma

    «Él le dio vida al Pantanal», dijo Sally sobre Bruno. «Sin Bruno, no creo que lo hubiéramos aprovechado ni de lejos igual, y su inglés era excelente, lo que ayudó muchísimo».

    En este tour está incluido un guía privado de habla inglesa, además del guía local de habla portuguesa que pone el lodge.

    Súbete a un caballo

    Aunque nunca hayas montado. Sally y su marido eran principiantes, y aun así fue su mejor día.

    Los guías de la hacienda ayudan con cuidado a los principiantes a dar sus primeros pasos a caballo y marcan un ritmo cómodo. Como los caballos avanzan con calma, los huéspedes pueden acercarse muchísimo a la fauna.

    Tómatelo con calma

    Su último consejo es el que le daría a cualquiera que visite el Pantanal por primera vez. «Tómate tu tiempo y ve sin prisa. Deja que la naturaleza te envuelva, en vez de salir a buscar cosas», recomendó.

    Llanura inundada del Pantanal con un ipê rosado en flor
    Photo: VisitMS

    👉 Lee más: 10 consejos para viajar al Pantanal: clima, fauna y maleta

    Emocionante, cómodo, divertido

    Le pedimos a Sally que describiera el Pantanal en tres palabras. Antes, con humor, puso una condición: «Sin mencionar mi dedo roto».

    Emocionante, «porque todo el tiempo que estuvimos allí fue emocionante». Cómodo, «y no me refiero solo a que las camas fueran cómodas. Me refiero a sentirse en casa desde el primer momento». Y divertido. «Nos reímos mucho, con la gente y con mi familia. Nos divertimos de verdad».

    El hijo de Sally sube a la camioneta de safari, con tatuajes temporales de fruta en el brazo

    Lo próximo: jaguares, Fernando de Noronha y las cataratas que se perdió

    Brasil le dejó a la familia una lista de pendientes. Su marido quiere ir al Pantanal Norte por sus jaguares. Sally quiere conocer Fernando de Noronha, los Lençóis Maranhenses y las cataratas del Iguazú, que se quedaron fuera cuando la lesión la obligó a acortar el viaje.

    Jaguar descansando sobre un tronco en el Pantanal

    La familia visitó Río e Ilha Grande, pero el clima no acompañó, así que quieren volver. «Me encantaría verlos con sol», comentó.

    👉 Lee más: ¿Dónde ver jaguares en el Pantanal? El mejor lugar de Brasil

    Visita el Pantanal Sur con PlanetaEXO

    Tras conocer la experiencia de Sally y su familia, ya sabes cómo recibe a sus visitantes la región del río Aquidauana y lo que te espera en el Pantanal Sur. ¡Solo falta que lo compruebes en persona!

    Vista aérea del Pantanal y sus ríos
    Photo: Rico

    PlanetaEXO es una plataforma de ecoturismo especializada en tours por el Pantanal Sur. Trabajamos con guías y operadores locales con experiencia y nos encargamos de la logística (el traslado desde Campo Grande, el lodge, las comidas y el programa de actividades), para que tu familia se concentre en vivir la experiencia. ¡Contáctanos ahora!

  • Curiosidades de Fernando de Noronha: 10 datos sobre una de las islas más bonitas de Brasil

    Curiosidades de Fernando de Noronha: 10 datos sobre una de las islas más bonitas de Brasil

    Desde un volcán de 12 millones de años hasta una temporada récord de tortugas, estas 10 curiosidades de Fernando de Noronha muestran por qué vale la pena visitar el archipiélago

    A unos 345 km de la costa noreste de Brasil, en pleno Atlántico ecuatorial, Fernando de Noronha es un archipiélago volcánico de 21 islas que pertenece al estado de Pernambuco. Solo la isla principal está habitada. Cerca del 70 % de su superficie, en tierra y en mar, está protegida por un parque nacional marino, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001.

    Conocer algunas curiosidades de Fernando de Noronha te ayuda a entender mejor el destino: su historia, la riqueza de su fauna y sus iniciativas de conservación. ¿Quieres saber qué esconde esta isla?

    PlanetaEXO, una plataforma de ecoturismo especializada en tours en Fernando de Noronha, ha reunido en esta lista 10 datos que debes conocer antes de reservar tu viaje. ¡Descúbrelos a continuación!

    Datos sobre Fernando de Noronha
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    1. Un archipiélago volcánico de 21 islas con hasta 12 millones de años

    En total, el archipiélago de Fernando de Noronha suma 26 km², repartidos entre 21 islas, islotes y rocas. Unos 17 km² de esa superficie corresponden a la isla de Fernando de Noronha, la principal y la única donde vive gente. El resto son islotes deshabitados que sirven de colonia a las aves marinas.

    Lo que asoma sobre el mar es la punta de un sistema volcánico extinto. Los geólogos distinguen dos fases principales de vulcanismo. La primera es la Formación Remédios: la roca más antigua datada allí tiene unos 12,3 millones de años. La más reciente, la Formación Quixaba, estuvo activa hace entre 3,3 y 1,7 millones de años, aproximadamente.

    Esas coladas de lava y esos tapones volcánicos explican los acantilados oscuros y los pináculos de la isla, como el Morro do Pico.

    2. Más cerca de África que de São Paulo

    ¿Dónde queda Fernando de Noronha, exactamente? El punto del continente más cercano es el Cabo de São Roque, en Rio Grande do Norte, a 345 km; Natal queda a 361 km y Recife, a 545 km.

    El archipiélago está a unos 2.600 km de África, más cerca del continente africano que de São Paulo (2.772 km), Curitiba o Porto Alegre, en el sur de Brasil. Por sus aguas pasa también la Corriente Ecuatorial del Sur, que cruza el Atlántico hacia el oeste y baña las islas con agua cálida, de unos 26–27 °C.

    Fernando de Noronha está cerca de África
    Photo: Google Maps

    Hay una idea muy repetida que no se sostiene: Fernando de Noronha no es el punto más oriental de Brasil. En el continente, ese título le corresponde a Ponta do Seixas, en Paraíba. Si se cuentan las islas, el territorio brasileño más oriental es el grupo de Martim Vaz, parte del archipiélago de Trindade y Martim Vaz, que está más al este en el Atlántico, frente a la costa de Espírito Santo.

    👉 Leer más: ¿Cuál es la mejor época para bucear en Fernando de Noronha, Brasil?

    3. La BR-363 es la única carretera federal en una isla oceánica

    Noronha tiene carretera federal propia: según el DNIT (el departamento federal de infraestructura de transportes de Brasil), la BR-363 recorre 6,8 km entre el puerto de Santo Antônio y la Baía do Sueste.

    El DNIT la describe como la carretera más pequeña del Nordeste brasileño y la única en una isla oceánica. Muchas veces se dice que es la carretera federal más corta de todo el país, aunque no todos le reconocen ese récord.

    👉 Leer más: ¿Cómo llegar a Fernando de Noronha, Brasil?

    BR-363 en Fernando de Noronha
    Photo: Iza Correa

    4. De primera capitanía de Brasil a isla presidio

    La historia de Fernando de Noronha empieza a documentarse en 1503, cuando una expedición portuguesa avistó las islas. Un año después, en 1504, el rey Manuel I se las concedió al comerciante Fernão de Loronha como Capitanía de São João, la primera capitanía hereditaria de Brasil. Loronha nunca se instaló allí. Aun así, el archipiélago sigue llevando su nombre.

    Portugal no tomó el control efectivo hasta 1737. Levantó una red defensiva de 10 fuertes y convirtió la isla en colonia penal, función que mantuvo durante unos dos siglos: fue cárcel común hasta 1938 y, después, prisión para presos políticos.

    Datos sobre Fernando de Noronha
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    En plena Segunda Guerra Mundial, en 1942, Brasil convirtió Noronha en Territorio Federal, trasladó a los presos a Ilha Grande y acogió una base de la Marina de Estados Unidos cerca de la Baía do Sueste.

    Siguieron décadas de administración militar: primero el Ejército, después la Fuerza Aérea y el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Así fue hasta 1988, cuando la nueva Constitución de Brasil devolvió las islas a Pernambuco. Ese mismo año, la mayor parte del archipiélago pasó a ser parque nacional.

    5. Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y control de visitas

    En 2001, la UNESCO incluyó en su lista del Patrimonio Mundial las Islas Atlánticas Brasileñas: Reservas de Fernando de Noronha y Atol das Rocas. Con ello reconoció su belleza natural, los procesos ecológicos propios de las islas oceánicas y su importancia para las especies amenazadas.

    Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO
    @visitbrasil

    El núcleo de esa protección es el parque nacional, que oficialmente se llama Parque Nacional Marino de Fernando de Noronha. Fue creado en 1988 y lo gestiona el ICMBio, la agencia federal brasileña de áreas protegidas. Abarca cerca del 70 % del archipiélago, en tierra y mar, mientras que la zona habitada queda dentro de un Área de Protección Ambiental con reglas menos estrictas.

    En el parque también está la Baía do Sancho, elegida seis veces mejor playa del mundo en los premios Travelers’ Choice de Tripadvisor (2014, 2015, 2017, 2019, 2020 y 2023).

    Praia do Sancho, Fernando de Noronha
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    Para proteger este patrimonio natural, un acuerdo entre el ICMBio y Pernambuco limita las visitas a 132.000 al año y 11.000 al mes. También fija dos cobros, que se actualizan periódicamente:

    • Tasa de Preservación Ambiental (TPA): R$ 105,79 por un día y R$ 901,36 por 10 días.
    • Entrada al parque nacional: R$ 384 para visitantes extranjeros y R$ 192 para brasileños (válida por 10 días).

    👉 Leer más: Parques de Brasil: 11 parques nacionales que todo amante de la naturaleza debería visitar

    6. Poco más de 3.000 habitantes y (casi) ningún nacimiento en la isla

    El censo brasileño de 2022 registró 3.167 habitantes en Fernando de Noronha, frente a 2.630 en 2010. En 12 años, la población creció cerca de un 20 %, y toda vive en la isla principal.

    Esa cifra tiene que ver con una de las curiosidades de Fernando de Noronha más insólitas: en la isla se evitan los partos. La maternidad del Hospital São Lucas cerró en 2004, y lo previsto es que las residentes embarazadas viajen al continente hacia las 28 semanas (el séptimo mes) para dar a luz. Los gastos corren a cargo de la administración pública.

    Se trata de un protocolo de salud, no de una ley, y las emergencias siguen ocurriendo: en julio de 2026, una mujer dio a luz en Noronha con 41 semanas de embarazo.

    👉 Leer más: Hoteles en Fernando de Noronha: dónde alojarse en la isla

    7. Sus especies endémicas le valieron el apodo de “Galápagos de Brasil”

    Como en las Galápagos, en Noronha la vida evolucionó aislada, y algunos de sus animales no existen en ningún otro lugar. “Galápagos de Brasil” es un apodo mediático, no un título oficial, pero las especies endémicas que lo inspiran son reales. La fauna de Fernando de Noronha incluye:

    • Fiofío de Noronha (Elaenia ridleyana), un pequeño papamoscas que solo vive en el archipiélago.
    • Vireo de Noronha (Vireo gracilirostris), un pájaro cantor que BirdLife International clasifica como Vulnerable.
    • Eslizón de Noronha (Trachylepis atlantica), la lagartija que se ve a menudo tomando el sol en rocas y senderos.
    • 10 especies endémicas de peces de arrecife, según el inventario de fauna marina de la administración del distrito. Entre ellas están el gobio limpiador de Noronha (Elacatinus phthirophagus), que no se encuentra en ningún otro lugar del planeta, y la damisela de Rocas (Stegastes rocasensis), presente sobre todo alrededor de Noronha y del cercano Atol das Rocas.

    En sus acantilados e islotes exteriores anidan piqueros de patas rojas, piqueros pardos, fragatas y rabijuncos. Entre todos forman una de las mayores colonias de cría de aves marinas del Atlántico Sur tropical.

    Mabuya de Noronha
    @mare.noronha

    👉 Leer más: Safari en Brasil: los mejores tours y destinos para ver fauna salvaje

    8. Delfines, tiburones y tortugas marinas

    Otra de las curiosidades de Fernando de Noronha es que buena parte de sus visitantes, sobre todo buceadores profesionales y aficionados, llega atraída por la riqueza de su vida marina. Tres grupos de animales merecen una mención especial.

    Datos sobre Fernando de Noronha
    Photo: Pamela Rech

    Delfines rotadores

    En Fernando de Noronha, los delfines rotadores se reúnen en la Baía dos Golfinhos para descansar después de alimentarse mar adentro durante la noche.

    Los investigadores del Projeto Golfinho Rotador los vieron entrar en la bahía el 94 % de los días entre 1991 y 2015, en grupos de 2 a 2.719 animales, con un promedio de 284 por día. Según la UNESCO y la UICN, es la mayor población conocida de delfines residentes del mundo.

    Dentro de la Baía dos Golfinhos está totalmente prohibido nadar y entrar con embarcaciones. Por eso, los visitantes pueden observar a los delfines temprano por la mañana desde el mirador que hay en lo alto del acantilado, el Mirante dos Golfinhos.

    Delfines rotadores en Fernando de Noronha
    Photo: Sandro Rodrigues

    Tiburones

    Entre los tiburones de Fernando de Noronha, los más comunes son el tiburón nodriza, el tiburón limón y el tiburón de arrecife del Caribe. Las aguas que rodean las islas son una zona de cría clave para los juveniles, así que los avistamientos son un clásico tanto para quienes hacen snorkel como para los buceadores.

    Tiburón en Fernando de Noronha
    Photo: Sandro Rodrigues

    Los ataques a personas son raros, pero no hay que olvidar que son animales salvajes. Los tiburones no suelen meterse con nadie, a menos que los molesten. En las salidas de buceo, mantén la distancia y sigue las indicaciones de tu instructor.

    Tortugas marinas

    En Fernando de Noronha hay tortugas marinas de dos especies. La tortuga verde (Chelonia mydas) sale del mar para anidar de diciembre a junio o julio, sobre todo en la Praia do Leão. La temporada 2024/25 batió un récord con más de 766 nidos, la cifra más alta desde que empezó el seguimiento, en 1994.

    La tortuga carey (Eretmochelys imbricata) no anida aquí, pero los ejemplares jóvenes se alimentan en los arrecifes y es habitual verlos al hacer snorkel. La UICN la clasifica como En Peligro Crítico tras una caída de más del 80 % en tres generaciones, y está estrictamente protegida.

    Tortuga carey en Fernando de Noronha
    @dohertyphotography

    La Praia do Leão, principal punto de anidación de la tortuga verde, cierra por la noche y tiene acceso restringido a partir de las 17:00.

    9. Naufragios y arrecifes de coral

    Bajo el agua, la administración del distrito registra 169 especies de peces de arrecife y 11 especies de coral. Y entre esos arrecifes se esconden algunas de las inmersiones en naufragios más conocidas de Brasil.

    El naufragio más famoso es el de la Corveta Ipiranga V-17, de la Marina de Brasil. En octubre de 1983 chocó contra la roca sumergida del Cabeço da Sapata y se hundió en unas ocho horas, sin víctimas mortales. Hoy descansa en posición de navegación a 55–62 metros de profundidad: una inmersión técnica reservada a buceadores con formación específica.

    Mucho más cerca de la superficie, en la Baía de Santo Antônio, dos barcos griegos yacen uno junto al otro a una profundidad de entre 1 y 8 metros. El Eleni Stathatos encalló en 1929 y el Maria Stathatos se incendió en el puerto en 1937.

    👉 Leer más: Los mejores puntos de buceo en Fernando de Noronha

    Bucear en Fernando de Noronha
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    10. Una isla libre de plástico en transición hacia la energía limpia

    La administración del distrito firmó en diciembre de 2018 el decreto Noronha Plástico Zero, vigente desde abril de 2019. La norma prohíbe vender y usar plásticos de un solo uso en la isla, entre ellos pajitas, vasos, platos, cubiertos, bolsas de plástico, envases de poliestireno expandido para alimentos y botellas de plástico de menos de 500 ml.

    Fernando de Noronha libre de plástico
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    La energía es el reto más difícil. La mayor parte de la electricidad de la isla todavía sale de la central termoeléctrica Tubarão, que quema diésel y biodiésel. Las plantas solares Noronha I y II aportan cerca del 10 %.

    Eso empieza a cambiar con el proyecto Noronha Verde, liderado por la compañía eléctrica Neoenergia, que combina 22 MWp de paneles solares con un sistema de baterías de 49 MWh. Los primeros paneles envían energía a la red, en fase de pruebas, desde mayo de 2026. La operación completa está prevista para 2027, con la meta de llegar al 100 % de electricidad renovable.

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  • Jaguar recostado en la rama de un árbol lamiéndose el hocico en el Pantanal, Brasil

    Cinco jaguares en un día: Michael y su familia de safari en el Pantanal de Brasil

    Una familia suiza de cinco integrantes, una novela leída 15 años antes y cuatro días entre la Transpantaneira y los ríos de Porto Jofre, contados por el propio Michael

    Michael Lang tiene 51 años y es médico general. Su pequeña clínica privada está en el noroeste de Suiza, a 10 kilómetros de las fronteras con Alemania y Francia. Planeó las vacaciones junto a su familia y algunos amigos, y el destino fue cambiando por el camino: primero Sri Lanka, después África y Costa Rica, y al final Brasil.

    Tenía tres objetivos: Río de Janeiro, las Cataratas del Iguazú y un safari en la Amazonia o en el Pantanal. Ganó el Pantanal, sobre todo por un libro. Hace unos 15 años, Michael leyó El testamento, la novela de John Grisham sobre un abogado al que envían a los humedales de Brasil a buscar a una misionera.

    En julio de 2026, Michael, su esposa y sus tres hijos, de entre 17 y 21 años, pasaron cuatro días en el safari de jaguares económico en el Pantanal. El viaje lo organizó PlanetaEXO, con un guía local al frente. Esta es su historia. ¡Descúbrela a continuación!

    Cuatro días en la Transpantaneira (y ni un minuto de aburrimiento)

    El testamento transcurre en el Pantanal Sur, pero Michael y su familia eligieron el Pantanal Norte. Volaron hasta Cuiabá y desde allí siguieron por carretera hasta el humedal. El viaje tuvo dos bases: primero un lodge más al norte y después la zona de ríos que rodea Porto Jofre, donde termina la carretera Transpantaneira.

    A Michael le gustó ir cambiando de paisaje. “Fue muy interesante ver estos lugares tan distintos, y nunca me aburrí”, dijo. El ritmo también le sentó bien: “Era bastante relajante ir sentado en la lancha, deslizándose por el río”.

    ¿El momento más difícil? No se le ocurrió ninguno: ni un sendero duro, ni mal tiempo, ni un paseo en lancha que se hiciera eterno. “La verdad es que no puedo decir que nada me resultara difícil”, respondió. Sabe que cuatro días es poco para el Pantanal y que hay viajes más largos, pero no le encontró ni un solo punto negativo.

    La familia de Michael bajo el portal de la Transpantaneira, a la entrada del Pantanal

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    Cinco jaguares en un solo día

    Michael adora a los animales. Es un fotógrafo aficionado muy entusiasta, aunque no especialista en fauna, y en su lista de deseos para el Pantanal había un animal por encima de todos. “Tenía muchísimas ganas de ver jaguares. Y vimos un montón”. En un solo día, el grupo dio con unos cinco jaguares en cinco lugares distintos.

    El resto de la lista se completó enseguida: aves por todas partes, un tapir, ciervos, nutrias y caimanes en abundancia. Para un amante de los animales como Michael, no se podía pedir más.

    Por eso hay viajeros que llegan desde tan lejos. Los ríos que rodean Porto Jofre (el Cuiabá, el Piquiri y el Três Irmãos) atraviesan el Parque Estatal Encontro das Águas, la zona del Pantanal donde hay más probabilidades de ver un jaguar, sobre todo de mayo a octubre, en la temporada intermedia y en la seca.

    Le llamó la atención que hubiera tan poca gente. En las Cataratas del Iguazú, recordó, “hay cientos de personas en una plataforma y en las pasarelas”. En el río del Pantanal, en cambio, “hay quizá 10 lanchas o una docena. No hay turismo masivo, diría yo”.

    Primer plano de la cabeza de un jaguar nadando en un río del Pantanal

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    Un tour privado y a medida

    Michael daba por hecho que tendrían que compartir a su guía, Fábio, y se lo imaginaba al frente de un grupo de 10 o 12 personas. Pero no: el guía era solo para ellos. “Era como un guía privado para nosotros. No era lo que esperaba”, contó. “Para mí fue una gran sorpresa. Pero para nosotros fue excelente, porque podíamos preguntarle de todo”.

    Y otra ventaja: la familia marcaba los tiempos. “Podíamos ir a nuestro ritmo. Decíamos: bueno, queremos hacer esto o aquello, o queremos salir a tal hora o a tal otra. Así que fue muy personalizado”, destacó. Junto con los jaguares, es lo que más valora del viaje. “El contacto personal con el guía fue excelente”.

    El inglés de Fábio sirvió para mucho más que hablar de fauna. En otras partes de Brasil a la familia le costó comunicarse con la gente local, pero con su guía se podía hablar a fondo. “Siempre hablábamos de cultura, religión, temas de finanzas, política y de lo que fuera”, dijo. “Creo que fue el contacto más cercano que tuvimos en todo el viaje”.

    Tapir caminando por la orilla de un río en el Pantanal

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    Ranas en el baño y una nutria llamada Cheetah

    Antes de contar una anécdota divertida del viaje, Michael miró de reojo a su hija. Unas ranitas se habían colado en las habitaciones de la familia, y a ella le daba miedo ir al baño. Lo que él le respondió dice mucho de lo que es el Pantanal: “No estamos en una ciudad. Estamos en plena naturaleza salvaje”.

    Y luego estaba Cheetah, una nutria muy acostumbrada a la gente. La familia se la encontró dos veces en el río, y las dos veces intentó subirse a bordo. “Siempre quería saltar a la lancha. Era muy gracioso”, recordó entre risas.

    Otros de sus momentos favoritos fueron más tranquilos: los paseos en lancha al amanecer y al atardecer, contemplando la belleza del paisaje desde el agua.

    La familia de Michael se hace una selfie con su guía local junto a la van

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    ¿Brasil es seguro? La respuesta honesta de Michael

    Michael nunca se sintió inseguro en Brasil, y lo explica con toda naturalidad. La familia evitó las zonas menos recomendables de Río y São Paulo y se movió de un sitio a otro con aplicaciones de transporte. Además, viajaban en grupo: dos familias juntas.

    Para moverse sin sobresaltos por lugares que no conoce, tiene una regla básica. “Si mantienes cierto estado de alerta ante lo que puede pasar, no tienes por qué vivir situaciones desagradables”.

    La Avenida Paulista, la más emblemática de São Paulo, le recordó a París por sus calles limpias y anchas. Cerca de puntos conocidos como la Catedral da Sé y el Mercadão, un mercado público de 93 años, la ciudad mostraba una cara más dura. Ya había visto lugares parecidos, así que no le impactó, pero el contraste entre las dos zonas se le quedó grabado.

    Un ritmo más tranquilo y una comida mejor de lo esperado

    Michael cuenta que, para muchos europeos, Brasil es fútbol y poco más. Él y su familia descubrieron que la realidad es más rica y mucho más diversa. El idioma les puso las cosas algo difíciles, pero lo que los conquistó fue la gente y el ritmo.

    Su esposa se enamoró del país, algo que él no esperaba. “Ella decía que la gente es muy amable y está muy relajada en comparación con Suiza”, contó. En su país, añadió, hasta ir al supermercado es una carrera. “En Brasil todo iba despacio. Y eso me gusta”.

    La comida fue otra sorpresa. Michael pensaba que sería muy sencilla y se encontró con un verdadero festín. “La comida brasileña fue mucho mejor de lo que esperábamos, y más barata que en otros países. Eso sí que me sorprendió”.

    Michael resume Brasil en una lista: playas cálidas y soleadas, gente relajada, grandes ciudades, cataratas y fauna. El único pero es el tamaño del país, porque “las distancias son enormes”, así que conviene planear vuelos internos. “Le recomiendo Brasil a todo el que me pregunta adónde ir de vacaciones. Lo tiene todo”, afirmó.

    Dos carpinchos descansando en el agua poco profunda de un río del Pantanal

    Los consejos de Michael para un primer viaje a Brasil

    ¿Qué le diría a un amigo que prepara su primer viaje? Michael fue directo a lo práctico:

    • Combina ciudades, naturaleza y fauna: su familia pasó por São Paulo, Río de Janeiro, las Cataratas del Iguazú, Ilha Grande y el Pantanal.
    • Dedica unos días más a Ilha Grande, en Río: la familia pasó tres días en la isla, y sus hijos la cuentan entre lo mejor del viaje: “Solo playa y un pueblito encantador”.
    • Incluye el safari en el presupuesto desde el principio: un safari en el Pantanal no es precisamente barato, ni siquiera en su versión económica. Al final, Michael consideró que el guía privado y la organización valieron lo que costaron.
    • Elige un guía que hable inglés: fuera de los hoteles cuesta encontrar a alguien que lo hable, así que un guía con buen inglés es tu mejor puerta de entrada al país.

    Michael y su familia posando a orillas de un río en el Pantanal

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    Próximo destino: Salvador o Lençóis Maranhenses

    Michael quiere volver y ya tiene ideas. En su lista están Salvador y los Lençóis Maranhenses, con sus dunas de arena blanca y sus lagunas cristalinas.

    Tras su paso por las Cataratas del Iguazú, también le gustaría conocer mejor el sur de Brasil, aunque todavía no tiene un destino concreto en mente. ¡Opciones no faltan!

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    Visita el Pantanal con PlanetaEXO

    Ahora que conoces el Pantanal a través de los ojos de Michael, ya sabes lo que te espera: jaguares, caimanes, aves por todas partes y ríos casi sin turistas. ¡Te toca a ti verlo de cerca!

    PlanetaEXO es una plataforma de ecoturismo especializada en tours por el Pantanal. Trabajamos junto a guías y operadores locales experimentados y nos encargamos de toda la logística (traslados, lodges, comidas y safaris en lancha) para que tu familia pueda centrarse en vivir el viaje. ¡Contáctanos ahora!

  • La productora Jihee Yeon graba las dunas de los Lençóis Maranhenses bajo un cielo anaranjado con el control de un dron

    De rodaje en los Lençóis Maranhenses para la TV coreana: la historia de Jihee Yeon en Brasil

    Una productora coreana vino a los Lençóis Maranhenses a grabar un reportaje para KBS, recorrió las dunas a pie durante tres días y se marchó admirada por la belleza y la calidez de Brasil

    Jihee Yeon tiene 34 años y es productora de KBS, la principal emisora pública de radio y televisión de Corea del Sur. En busca de las imágenes más bellas que pudiera conseguir para un reportaje especial, viajó a los Lençóis Maranhenses.

    “Varias personas me recomendaron los Lençóis Maranhenses y me explicaron que las lagunas iban a estar llenas, que era el momento ideal para ir”, contó. “En cuanto vi las fotos y los videos, el paisaje me cautivó”. Y se puso a planear el rodaje en ese mismo momento.

    Jihee recorrió el Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses con un pesado equipo de televisión a cuestas y en compañía del director de fotografía Soo Han Kim, que vive en São Paulo y documenta historias surcoreanas por toda América del Sur. El parque ocupa 155.000 hectáreas en el estado de Maranhão, un mar de dunas de arena blanca, de hasta 40 metros de altura, salpicado de lagunas de agua dulce. Esta etapa formaba parte de un itinerario más amplio, que también pasaba por Belém, la isla de Marajó, São Luís y Salvador.

    Dos excursionistas cruzan una duna blanca ondulada en los Lençóis Maranhenses, dejando un rastro de huellas

    Las dunas y las lagunas las cruzó en un trekking de 3 días por los Lençóis Maranhenses, organizado y guiado por el equipo de PlanetaEXO y por guías locales. Esta es su historia. ¡Te la contamos a continuación!

    Lo que vino a grabar

    Antes de aterrizar, Jihee ya tenía en la cabeza una imagen muy concreta. “Quería filmar lagunas azules que fueran apareciendo detrás de una duna tras otra, con agua en medio de lo que parecía un desierto sin fin”, explicó.

    La otra mitad del encargo tenía que ver con las personas: quería conocer a los viajeros que cruzan el parque a pie y no en 4×4, porque intuía que esa elección significaba algo. “Me imaginaba que quienes elegían caminar en vez de ir en auto tendrían, cada uno, un motivo especial para hacerlo, y que quizá vivirían el paisaje de una forma más profunda”.

    La imagen que buscaba, el parque se la dio tal como le habían prometido. Lo que Jihee no había calculado bien era la dimensión del lugar. Sobre las dunas, recordó: “Pensaba que estarían concentradas en ciertas zonas, pero no se acabaron nunca en los tres días que duró la caminata”. Y reconoció: “No me había dado cuenta de lo inmenso que era el paisaje”.

    La otra sorpresa llegó por donde menos lo esperaba: nadar no entraba en sus planes. “No me imaginaba que iba a disfrutar tanto nadando allí, pero las lagunas eran simplemente irresistibles”.

    Excursionistas caminan por una duna de arena blanca junto a una laguna turquesa en los Lençóis Maranhenses
    Photo: KBS

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    Un paisaje para el que no tenía referencias

    Precisamente porque Jihee ya había estado en desiertos de varios países, ninguna comparación le servía. “Nunca había visto nada igual: innumerables lagunas repartidas por una inmensa extensión de dunas, con pequeños pueblos en medio de ese paisaje”, contó asombrada.

    Ese último detalle es justo lo que pocos viajeros esperan: los Lençóis Maranhenses no están vacíos. Dentro del parque y a su alrededor viven pequeñas comunidades, unidas entre sí por rutas de trekking. Sin ellas la travesía ni siquiera sería posible: es en esos pueblos donde se come y se duerme.

    Cuando le preguntaron si había visto algo parecido en Corea o en algún otro lugar donde hubiera trabajado, respondió en pocas palabras: “He viajado a muchos lugares, pero los Lençóis Maranhenses son algo único de verdad: no se parecen a nada que haya visto nunca”.

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    Los niños, las flores y un reloj distinto

    Si le preguntas a Jihee por la gente del lugar, empieza por los niños. “No nos trataban como simples turistas: se notaba que estaban felices de recibirnos y de pasar tiempo con nosotros”, recordó. Su grupo nadó con ellos en las lagunas, “y hasta nos regalaron flores que habían recogido cerca. Fue una experiencia tan cálida que creo que nunca la voy a olvidar”.

    Ni la comida ni el idioma: la diferencia cultural que más notó fue la forma de vivir el tiempo. “En Corea estamos acostumbrados a movernos rápido y a seguir horarios muy marcados”, explicó. “En los Lençóis, en cambio, cada día parecía fluir de forma más natural, al ritmo del clima, del entorno y de la manera en que la gente se relaciona”.

    Eso sí, evitó caer en el cliché. “No diría simplemente que allí se vive más despacio, sino que la vida parecía más en sintonía con los ritmos de la naturaleza”.

    Vista aérea de un grupo de excursionistas en fila india cruzando las dunas junto a una laguna turquesa en los Lençóis Maranhenses
    Photo: KBS

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    La primera noche de Jihee en una hamaca

    En los campamentos y las posadas de los pueblos que hay a lo largo de la ruta, los viajeros no duermen en camas, sino en hamacas. Jihee lo probaba por primera vez, y la experiencia terminó siendo una de las que más disfrutó del viaje.

    “Disfruté sobre todo de pasar la noche con los demás viajeros, cada uno en su hamaca, conversando”, contó. “Fue mucho más cómodo de lo que esperaba, y empecé a entender por qué la gente de los pueblos prefiere las hamacas a las camas”.

    En este viaje, los guías tuvieron una tarea extra que en la mayoría de las salidas no tienen: durante tres días, Jihee cargó un pesado equipo de televisión por la arena blanda. “El guía me ayudaba a llevar el equipo y me preguntaba todo el tiempo si necesitaba algo mientras grababa”, contó agradecida. A partir del segundo día, el grupo se unió a otro más grande y el horario se volvió más apretado, pero “aun así, el guía hizo todo lo posible por facilitarme el rodaje”.

    “Quedé muy satisfecha con toda la experiencia”: ese fue el veredicto de Jihee sobre el alojamiento, los guías y la organización general del viaje.

    Vista aérea de casas con techo de paja en un pueblo rodeado de vegetación y lagunas en los Lençóis Maranhenses
    Photo: KBS

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    Antes del amanecer, acostados sobre la arena

    Para Jihee, lo mejor de toda la travesía no tuvo nada que ver con la cámara. “Mi momento favorito fue salir antes del amanecer y acostarnos juntos en la arena a mirar las estrellas”.

    Más allá del paisaje, lo que más le llamó la atención fue observar a sus compañeros de caminata: mientras ella seguía concentrada en grabar, los demás vivían el viaje a un ritmo completamente distinto. “Se tomaban su tiempo y disfrutaban del paisaje infinito sin prisas”, recordó. “Sentían la arena bajo los pies, nadaban en las lagunas y hasta se sentaban junto al agua a leer”.

    “No se limitaban a mirar los Lençóis Maranhenses: los vivían por completo, con todo el cuerpo”, reflexionó. “Eso me marcó profundamente”.

    Cielo estrellado sobre refugios de paja y hamacas durante el trekking por los Lençóis Maranhenses

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    Los consejos de Jihee para quien visita los Lençóis Maranhenses por primera vez

    Sus consejos tienen un aval poco común: en toda la caminata, ella fue la única que no pudo seguirlos. Trabajar con la cámara la obligaba a moverse sin parar con mucho equipo encima, y eso tuvo un precio. “Estaba tan ocupada que a veces me faltaba tiempo y cabeza para sumergirme por completo en el paisaje que tenía delante, y eso lo lamento”, admitió.

    De todos modos, las dunas le dejaron a Jihee unas cuantas lecciones valiosas.

    Mano que sostiene un nenúfar blanco y pequeñas flores silvestres recogidas a orillas de una laguna de los Lençóis Maranhenses
    Photo: KBS

    Viaja lo más ligero posible

    Jihee lo aprendió por las malas, con un pesado equipo de grabación a la espalda. En una travesía que se hace entera a pie sobre arena blanda, cada kilo de más se nota en cada paso, y para ella fue, sin duda, todo un desafío.

    Olvídate del horario

    Quien vaya por el puro placer de viajar debería “tomarse su tiempo y permitirse disfrutar del paisaje por completo”.

    Para Jihee, la mejor manera de vivir los Lençóis Maranhenses es dejar que sea el parque, y no el reloj, quien marque el ritmo.

    Llega con ganas de vivirlo a fondo

    “Animaría a los visitantes a llegar dispuestos a entregarse de lleno al paisaje y a toda la experiencia, tal como hicieron las personas que viajaban conmigo”. En la práctica: meterse en las lagunas, dormir en la hamaca y quedarse quieto lo suficiente para que el lugar cale hondo.

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    ¿Brasil le pareció seguro? La respuesta sincera de Jihee

    Jihee pasó por cinco destinos con un costoso equipo de cámara, y muchas veces trabajó en plena calle. Sobre Belém y la isla de Marajó, en Pará, y sobre São Luís y los Lençóis Maranhenses, en Maranhão, fue tajante: “Me sentí completamente segura y tranquila. Podía salir a caminar de noche con total libertad y grabar en la calle con el equipo a un lado, sin sentirme amenazada”.

    El único lugar sobre el que le habían advertido antes de viajar era Salvador, en Bahía, pero lo que vivió allí fue muy distinto de lo que esperaba. “Cuando llegué, la gente a mi alrededor se desvivió por ayudarme”, contó. Los vecinos y los conductores de Uber “me explicaban con cuidado qué precauciones debía tomar y qué lugares tenía que evitar. Como estaban siempre pendientes de mí, nunca sentí que estuviera en peligro mientras viajaba por allí”.

    “Por mi propia experiencia, Brasil no me quedó en la memoria como un lugar peligroso”, añadió. “Lo recuerdo como un lugar donde pude viajar con seguridad y donde la gente a mi alrededor me cuidó con mucho cariño”.

    El grupo de trekking posa con una bandera de PlanetaEXO en los Lençóis Maranhenses

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    ¿Podría Brasil convertirse en la próxima gran moda en Corea?

    Que en Brasil se admira la cultura surcoreana no es ningún secreto. Le preguntamos a Jihee si podría pasar lo mismo al revés y si la tendencia “Brazilcore”, que circula por las redes sociales, ya había llegado a Corea.

    “Desde hace mucho, los coreanos asocian Brasil con la pasión y una energía vibrante. En Corea la samba es muy conocida y suena a menudo de fondo en los programas de televisión”, respondió.

    Según ella, el obstáculo no es el interés, sino el calendario. “La mayoría de los coreanos no tiene vacaciones muy largas”. Llegar hasta América del Sur ya consume buena parte del tiempo disponible, explicó Jihee, así que muchos viajeros combinan varios países en un mismo itinerario para que el vuelo valga la pena.

    ¿Cómo atraer a los coreanos a destinos de naturaleza en Brasil como los Lençóis Maranhenses, el Amazonas o el Pantanal? Para Jihee, un buen camino es ofrecer rutas claras, pensadas para el tiempo del que de verdad disponen. “Dar información e itinerarios que permitan conocer bien la diversidad de Brasil en un periodo limitado podría animar a más coreanos a elegir Brasil como destino”.

    En el caso de los viajeros con más margen, en cambio, no ve ese problema y destaca el enorme tamaño y la riqueza del país. “Un viajero independiente con más tiempo podría pasar tranquilamente un mes en Brasil y seguir descubriendo lugares nuevos”.

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    Dónde quiere grabar Jihee la próxima vez

    Un solo encargo se le quedó corto. Jihee quiere volver para conocer la cara de Brasil que no llegó a ver: las ciudades. “Me encantaría conocer grandes ciudades como São Paulo y Río de Janeiro. Tengo mucha curiosidad por saber cómo es la vida urbana en Brasil”.

    En su lista también está Campos do Jordão, una localidad de montaña de São Paulo conocida como la “Suiza de Brasil” por su arquitectura europea y su clima fresco. Jihee viajó en invierno, y le fascinó lo mucho que cambiaba esa estación con respecto a las regiones del norte y el nordeste que había recorrido.

    “En este viaje conocí la selva, islas, dunas, lagunas y ciudades de la costa atlántica”, comentó. “La próxima vez me encantaría grabar un lado completamente distinto de Brasil”.

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    Trekking en los Lençóis Maranhenses con PlanetaEXO

    Ahora que has recorrido el parque de la mano de Jihee, ya sabes lo que ofrecen los Lençóis Maranhenses: dunas que siguen mucho más allá de donde creías que iban a terminar, lagunas a las que nadie se resiste, noches en hamaca con otros aventureros y pueblos donde la gente es cálida y acogedora.

    PlanetaEXO es una plataforma de ecoturismo especializada en tours por los Lençóis Maranhenses. Trabajamos con guías y operadores locales con experiencia y nos encargamos de toda la logística, para que lo único que tengas que hacer sea disfrutar, desde la primera reserva hasta el último baño en una laguna. ¡Contáctanos ahora!

  • Tres noches en el Pantanal Sur: la historia de Sandy entre la fauna de Brasil

    Tres noches en el Pantanal Sur: la historia de Sandy entre la fauna de Brasil

    Una viajera que ya conocía Brasil, el primer viaje de su hijo al país y tres noches en el río Miranda, todo contado por ella misma

    A sus 63 años, Sandy McKelvey lleva buena parte de su vida adulta viajando a Brasil. Enseña inglés como segunda lengua en un colegio comunitario de Nueva York y habla portugués: de joven tuvo un negocio en el país y recorrió Brasil durante 12 años.

    Vivió en Bahía y en Pernambuco, y también conoce Ceará, Belém do Pará, Manaus, Minas Gerais, Natal, São Luís do Maranhão, Santarém, Rondônia y Acre. Un amigo biólogo que vive en Corumbá, ciudad a las puertas del humedal, le había recomendado el único lugar donde, en todos esos años, nunca había puesto un pie: el Pantanal.

    La oportunidad llegó con Robert, su hijo, y sus dos semanas libres. Era su primer viaje a Brasil, así que Río de Janeiro y São Paulo entraron solos al comienzo del itinerario. Sandy, en cambio, quería algo que contrastara para cerrar el viaje: eligió el enorme humedal de 210.000 km² que se extiende por Mato Grosso y Mato Grosso do Sul.

    En agosto de 2026, Sandy y Robert pasaron tres noches en un lodge a orillas del río Miranda, dentro de un Tour Económico por el Pantanal organizado por PlanetaEXO y acompañado por un guía local. Esta es su historia: ¡conócela abajo!

    Lo que ella esperaba y lo que el Pantanal es en realidad

    Sandy llegó con una imagen armada a partir de documentales de naturaleza. Lo que encontró la sorprendió: un paisaje productivo, porque la ganadería ocupa buena parte del Pantanal Sur.

    “Me di cuenta de que gran parte del Pantanal es campo agrícola, fazendas y cría de ganado”, cuenta. “Y tenía sentido. No era exactamente lo que había imaginado, pero aun así me pareció muy interesante. Lo disfruté muchísimo.”

    También sabía que un entorno salvaje es impredecible, sobre todo con los animales. Aun así, Robert llegó con la ilusión de ver un oso hormiguero, que nunca apareció. A cambio, madre e hijo se cruzaron con capibaras, caimanes, búfalos, monos aulladores y muchas aves hermosas.

    Vale la pena saberlo antes de ir: la estación seca, de julio a octubre aproximadamente, concentra a los animales alrededor del agua que queda y te da las mejores probabilidades. Y aunque este sea el mejor destino de Brasil para observar fauna, la naturaleza sigue su propio ritmo, y es justamente eso, que nada esté garantizado, lo que vuelve tan auténtico al ecoturismo.

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    En el Pantanal, tu guía es tu mejor amigo

    Pregúntale a Sandy qué marcó el viaje y te habla de Bobby, su guía. “Lo más especial del viaje fue nuestro guía. Era simplemente maravilloso.”

    Su trabajo, según ella lo describe, no paraba nunca. “Estaba todo el tiempo rastreando animales a nuestro alrededor. Y, sinceramente, si él no hubiera estado con nosotros, no habríamos visto nada, porque los animales se esconden.” El ejemplo al que vuelve una y otra vez es un grupo de monos aulladores, muy alto y muy lejos. “Vio que se movían unas ramas y dijo: ‘¡Miren, monos aulladores!’ Fue increíble”, recuerda todavía asombrada.

    Por una casualidad simpática, Bobby resultó ser muy cercano a ese mismo amigo de Corumbá, lo que volvió la experiencia aún más rica y personal.

    Las conversaciones con él fueron la otra mitad del viaje. Sandy preguntó sin parar y, en las respuestas, apareció un Brasil que no había conocido ni en Bahía ni en Pernambuco. “Me gustó conocer gente distinta de la que había conocido en otras partes de Brasil”, dice.

    La conclusión de Sandy es el consejo más simple y, a la vez, el más valioso. “Nunca vayas al Pantanal sin un guía. Sería una pérdida total de tiempo.”

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    Río arriba, por un brazo estrecho donde los animales se acercaron

    De todo el programa, una salida se destacó: la segunda excursión por el río, la que subió hasta un brazo de agua más pequeño, donde Sandy vio más animales.

    El momento que mejor describe ocurrió en un tramo pantanoso, cargado de plantas, donde el bote simplemente se detuvo. “Nos quedamos ahí un rato y después nos dimos cuenta de que estábamos completamente rodeados”, recuerda. Decenas de caimanes por todos lados.

    Y caminando entre ellos, sobre la vegetación, había una jaçanã, el ave que la gente de la zona llama pájaro de Jesucristo por su capacidad de “caminar sobre el agua”: sus enormes patas, de dedos finos y uñas largas, reparten el peso sobre las plantas acuáticas y le permiten deslizarse por la superficie con una fluidez sorprendente.

    “Estaba justo ahí, entre todos los jacarés, y nadie molestaba a nadie”, agrega. “Estaban juntos, cada uno en lo suyo. Me pareció hermoso.”

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    Un día de pesca que terminó siendo memorable

    La pesca de pirañas es una actividad fija en el lodge donde se quedaron Sandy y Robert, pero a ella no le entusiasmaba nada. Otro grupo se quedó con el horario previsto y la salida quedó para el último día. “Pensé que iba a ser apresurada y no tan buena”, admite.

    Y, contra todo pronóstico, fue una de las mejores cosas del viaje. La diferencia, otra vez, fue el guía. “En realidad, fue superdivertido. Si no hubiera sido por Bobby, no habría tenido gracia.” Sandy había oído hablar de otros grupos que no pescaron nada y se rindieron. Bobby, en cambio, puso una regla: nadie para hasta que todos saquen un pez.

    “Todos pescamos uno. Nos seguía dando más carne y explicando cada cosa. No paramos hasta que todos sacamos el nuestro”, dice con una sonrisa.

    Un collar, un machete y media hora de trenzado

    La última actividad de la estadía fue una caminata corta por un sendero. Otra vez, contar con un profesional fue decisivo. “No habríamos notado nada si él no nos hubiera señalado ciertas cosas, como algunos árboles”, apunta Sandy.

    En un momento, Bobby se detuvo frente a una planta suculenta y le mostró al grupo cómo sacar las fibras de una hoja con un machete. Después empezó a trenzarlas hasta dejarlas firmes y resistentes. Estaba haciendo una pulsera para Robert, pero calculó mal el largo y se la dio a otra persona. No fue problema: le haría otra.

    Cortó una segunda hoja y luego se la llevó de vuelta. Al día siguiente, justo antes de la pesca, Bobby y Robert se sentaron a trabajarla juntos. Salió un collar en lugar de una pulsera: un diente de caimán que llevaba encima, una segunda fibra trenzada para dar color de contraste y cerca de media hora de trabajo.

    “Fue de una belleza increíble, porque este muchacho es claramente un artista además de un guía”, dice. “Completamente fuera de lo que uno espera. [Bobby] solo quería que [Robert] se llevara un buen recuerdo.”

    Buena hospitalidad y un día de calor extremo

    Sandy y Robert sabían que el alojamiento que eligieron, el Pantanal Jungle Lodge, era rústico y cómodo a la vez. “Es medio agreste, pero lo esperábamos y nos gusta así”, afirma. Se quedaron en una de las habitaciones con literas y la compartieron con otros dos viajeros. “Estuvo todo bien. Todo el mundo fue supereducado.”

    El resto de su veredicto es corto y va en la misma línea: “La comida era muy rica y todos los huéspedes eran superamables.” El lodge está justo sobre el río Miranda, y eso hace la mitad del trabajo: Sandy fotografió aves sin salir de la propiedad.

    La estadía la dejó contenta, pero el calor fue duro. El Pantanal es caluroso por naturaleza y, según la época del año, seco. Una mañana en particular, durante una cabalgata, fue especialmente exigente. “Habrán sido unos 100 °F (38 °C). Hacía muchísimo calor y estábamos al sol.”

    Esa tarde el grupo salió a remar en kayak contra la corriente. “Me gusta mucho el kayak, pero hacía demasiado calor. En ese momento pensé: ‘Estoy agotada por el calor’.” Fue un desafío, aunque ella aclara que a nadie más le pasó lo mismo. “Fui solo yo. Me estaba costando mucho el calor.”

    El clima pesa muchísimo en el itinerario y en la experiencia de cada persona, y no solo en el Pantanal, sino en cualquier destino de naturaleza. Conocer tus propios límites, como hizo Sandy, ¡es lo más sensato que puedes hacer!

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    ¿Es seguro el Pantanal? La respuesta honesta de Sandy

    Sandy no responde esta pregunta con ingenuidad. Vivió en Brasil, tuvo todo tipo de experiencias en ciudades brasileñas (buenas y malas) y sabe muy bien cómo moverse en una ciudad grande.

    Sobre el Pantanal, la respuesta salió de inmediato. “Me sentí 100% segura. Ni siquiera tienes que preocuparte por dónde dejas la billetera o el bolso”, afirma.

    Los animales tampoco la inquietaron nunca. “Jamás sentí miedo de los animales. Ni se me pasó por la cabeza”, cuenta. “Vamos en un bote grande. Es seguro.” También se fijó en el lado operativo del asunto. “[El personal] se tomaba muy en serio que todos usáramos chaleco salvavidas.”

    Próxima parada: la Amazonía (esta vez con su hija)

    Del viaje al Pantanal ya salió el siguiente. La hija de Sandy llega a Brasil por primera vez y las dos irán a Manaus y a la Amazonía, un lugar que Sandy conoció hace años y no ha vuelto a ver.

    Son dos destinos que vale la pena conocer en una misma vida. La Amazonía es selva: densa, vertical y misteriosa. El Pantanal es un humedal abierto, donde el agua empuja a los animales hasta ponerlos a la vista.

    Sandy conoce Brasil de memoria y el lugar que le robó el corazón es Salvador, en Bahía, una de las ciudades donde vivió. “Es tan particular, tan histórica: la cultura, la música. Si vas a ir a Brasil, tienes que visitar Salvador.”

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    Conoce el Pantanal Sur con PlanetaEXO

    Ahora que conoces la historia de Sandy, ya sabes lo que ofrece de verdad el Pantanal Sur: un humedal en plena actividad, donde a los animales hay que encontrarlos y nadie los exhibe, y donde un guía que sabe leer la orilla del río define el viaje entero.

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