Cómo una brasileña venció sus miedos y se encontró en lo más profundo de la selva

Por el Mes de la Mujer, conoce a Mariana Sampaio, una viajera joven que recorrió sola el Vale do Pati y el Amazonas

Para Mariana Sampaio, ingeniera eléctrica de 26 años, “vacaciones” era simplemente una pausa en la rutina. Pero después de un mes atravesando las montañas del Vale do Pati y los bosques inundados del Amazonas, volvió con otra definición: transformación.

Como brasileña que viajaba sola por primera vez, Mariana quería ver de qué estaba hecha sin dejar de sentirse acompañada. Por eso recurrió a PlanetaEXO, una plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, y nos confió la coordinación de dos viajes seguidos que sumaban miles de kilómetros.

Del silencio de altura de la Chapada Diamantina al pulso del Amazonas, encontró más de lo que esperaba. Por el Mes de la Mujer, aquí va la historia de Mariana.

Encontrar fuerza en las montañas

El viaje empezó en el corazón de Bahía, en el Vale do Pati, dentro de la Chapada Diamantina. Durante cinco días, Mariana se desconectó del mundo digital y llevó su cuerpo más lejos de lo que creía posible.

Subir el famoso Morro do Castelo fue una prueba de resistencia de verdad. “La parte física fue dura”, admite. “Cuando volví a casa, estuve varios días sin entrenar. La rodilla… ni siquiera podía ponerme derecha.”

Mariana sonríe con los brazos abiertos sobre un puente que cruza un río de piedras, con las montañas escarpadas del Vale do Pati al fondo.
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Pero en medio de ese esfuerzo físico encontró otra clase de fuerza: la conexión humana. Dentro de su grupo de trekking formó un vínculo tan improbable como profundo con una pareja alemana, Mary y Piet.

“Fue como si tuviera que pasar justo en ese momento. No me sentí sola ni un segundo”, reflexiona Mariana, que también recuerda la conexión con otros viajeros y con los guías.

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Donde la cultura se encuentra con la selva

Cuando el aire de montaña dio paso al aliento húmedo del norte, Mariana se instaló en un lodge de selva en el Amazonas. Si las montañas fueron resistencia física, la selva fue meterse de lleno en una realidad completamente distinta.

Para ella lo mejor no fue la vegetación densa ni la variedad de animales del Amazonas, aunque fotografió un caimán pequeño y vio una serpiente enorme: fue la gente que vive junto al río. “Lo que más me gustó del Amazonas fue el contacto con la gente… conocer su cultura y cómo viven de otra manera.”

Le fascinó el ritmo diario del río, sobre todo ver a los niños de la zona ir a la escuela en barco. Ahí se dio cuenta de que no estaba visitando un bosque: estaba viendo de cerca una forma de vida que resiste.

Mariana sonríe con entusiasmo mientras sujeta con cuidado un caimán pequeño durante una excursión nocturna en el Amazonas.
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Enfrentarse a lo que no estaba en el plan

Con todo lo bueno, viajar sola en plena naturaleza también trae momentos que ponen a prueba los nervios.

En lo profundo del bosque, Mariana pasó un susto real cuando la picó una avispa grande (marimbondo). “Pensé: ‘¿Seré alérgica?… Me voy a morir aquí sin la gente que quiero’”, recuerda, y ahora le da risa.

Ahí fue donde la experiencia de su guía se volvió su salvavidas. Se mantuvo tranquilo, vigiló su reacción y se quedó a su lado hasta que el dolor bajó. Fue un punto de inflexión: entendió que podía con lo imprevisto porque tenía detrás un equipo que conocía el terreno de verdad.

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La chispa del empoderamiento

¿Por qué arriesgarse a una aventura en solitario? Para Mariana la respuesta es simple: es la forma más pura de coraje y de confianza en una misma. Salió de viaje siendo una persona más bien reservada y volvió con la moral cambiada.

“Viajar sola cambió mi forma de ver el mundo, porque cuando vives en una sociedad que a veces no deja soñar a las mujeres, esto es como la primera chispa del empoderamiento”, reflexiona Mariana. “Es una conquista de verdad poder mirar atrás y decir: ‘Hice esto, y lo hice sola’.”

Mariana descansa sobre una raíz gigante y retorcida mientras explora la vegetación densa de la selva amazónica.
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A quien dude por los “y si pasa algo”, le anima a mirar más allá del miedo. “La vida es una sola… y hoy me conozco mucho más porque conocí a otras personas.”

Su viaje recuerda que la mejor vista no está solo en la cima de una montaña ni a la orilla de un río: es la persona en la que te conviertes cuando decides ir de todos modos. “Si yo pude, tú también puedes”, remata.

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Gana confianza en ti viajando con PlanetaEXO

Mariana venció sus miedos y descubrió un lado nuevo de sí misma confiando en su propia capacidad. En lo profundo del Amazonas o cruzando los senderos del Vale do Pati, se llevó mucho más de lo que había ido a buscar.

Como plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, PlanetaEXO ayuda a viajeros de todo el mundo a explorar la naturaleza de forma responsable y con sentido. Priorizando la seguridad, la comodidad, la conservación del medio ambiente y el apoyo a las comunidades locales, trabajamos sin descanso para garantizar experiencias de viaje auténticas. ¡Contáctanos ahora!