Mucho antes de que el turismo fuera constante en el Vale do Capão, en la Chapada Diamantina, un grupo de habitantes locales se reunió para combatir los incendios cada vez más frecuentes, y en su mayoría criminales, que surgían en la región. Con cada incendio llegaba un nuevo desastre ambiental que tardaría años en recuperarse. Para proteger el lugar donde vivían, en 1997 se formó el primer grupo de bomberos voluntarios del Vale do Capão. Fueron ellos quienes, sin ayuda del gobierno ni equipo especializado, subieron a las montañas a apagar el fuego.

Otro incendio criminal en el Vale do Capão, 2021, Chapada Diamantina.
A partir de los años 2000, el aumento del número de turistas en los senderos le dio a este grupo una razón más para crear la Associação de Visitantes do Vale do Capão (ACV-VC). Se instaló una sede en la entrada del sendero de la Cachoeira da Fumaça y los organizadores encabezaron la promoción del ecoturismo sostenible, recibiendo a los visitantes y ofreciendo servicios de guía e información sobre la región.
Además de la gran misión de fomentar la conciencia ambiental para el desarrollo sostenible de la región, la asociación también presta servicios de defensa civil, rescatando a personas heridas en zonas remotas, y sigue siendo el principal cuerpo de bomberos que trabaja junto con los demás equipos de brigadas voluntarias de las ciudades de la Chapada.
Sin fines de lucro, los miembros de la ACV-VC no reciben remuneración y dependen del apoyo de la comunidad y de los turistas para recibir donaciones en efectivo. Esa inversión se destina a sostener la realización de cursos y capacitaciones para los guías asociados; la compra de equipo de combate de incendios y de protección; el mantenimiento de los senderos; el desarrollo de acciones de educación ambiental para la comunidad; además de contribuir a la estructura de la sede.



















