¡Sin duda fue la mayor aventura de nuestras vidas!
Germano
El clima estaba lluvioso y el pronóstico anunciaba todavía más lluvia. El grupo de 7 amigos de Paraíba pensó en cancelar el viaje, pero el llamado de una nueva aventura habló más fuerte. Y así, con miedo pero decididos, fueron a encontrarse con el equipo de PlanetaEXO en el punto de partida hacia el Vale do Pati: la ciudad de Guiné.

Ana Karla, Roberto, Germano, Ana Claudia, Jória, Robertinho y Adriana.
Ya presentados con Saulo y Gil, los guías que los acompañarían durante los siguientes 4 días de trekking en el Vale do Pati, el grupo sintió la seguridad necesaria para entregarse al desafío. Y con sus bastones de caminata empezaron los primeros 300 metros de desnivel entre lluvia, niebla, lodo y piedras resbalosas, hasta llegar al primer punto de descanso y postal del valle: el Mirante do Pati.
Con el corazón abierto y ya emocionados de ver semejante grandeza de la naturaleza, pudieron vivir la primera muestra de la transformación que les esperaba. Las rodillas ya se quejaban y el cansancio les pedía volver a la comodidad de casa, pero no se rindieron. La experiencia que ideó el líder del grupo, Germano, de 59 años, apenas empezaba… ¡Y este es un viaje de ganadores!






¡Nuestros guías hicieron la diferencia! Técnica, paciencia, calma, siempre atentos y con ánimo.
Ana Cláudia
Ya en la casa del nativo don Wilson, el grupo pudo descansar y ser bien recibido por la familia que, durante su estancia, les ofreció comidas sabrosas y abundantes y lo mejor de la comodidad de su hogar, que, por cierto, no incluye regadera con agua caliente ni wifi, pero sí lo necesario para despertar con ánimo al día siguiente.
Already in the house of the native Mr. Wilson, the group were able to rest and be well received by the family who, during their stay, offered tasty and reinforced meals and the best of the comfort of their home, which, by the way, does not include a hot shower, nor wi-fi, but the necessary to wake up excited for the next day.
La caminata de 5 horas para llegar al Cachoeirão desde arriba fue exigente, pero el regreso lo sería todavía más. Este es un privilegio de quienes caminan bajo la lluvia: ¡las cascadas están radiantes! Un baño y un refrigerio les renovaron el ánimo para enfrentar un regreso de lluvia fuerte, resbalones y confianza entre ellos y en las manos de sus guías. Eran casi las nueve cuando volvieron a la casa, agotados pero vibrando. “Abran la sesión de cerveza para celebrar”, dijo Germano.
A esta altura del viaje ya se sentían fuertes, seguros y transformados. Los días que siguieron fueron una celebración en las cascadas y las piscinas naturales, con el sabor de quien acaba de descubrir un poco más sobre sí mismo. El último día llegó el ‘gran final’ de los desafíos: subir la Rampa do Pati para salir. Una mezcla de emoción y agotamiento, pero con la certeza de una experiencia que se queda para siempre.






























