Una profesora eslovena jubilada, un marido con cámara y seis días entre Barreirinhas, Atins y Santo Amaro, en palabras de la propia Maja
Maja Žumer tiene 73 años y dedicó su carrera a enseñar ciencias de la información en la Universidad de Liubliana, en Eslovenia. Lleva un año jubilada oficialmente, pero sigue vinculada a un programa de investigación. Por eso mismo, en 2026, un congreso en São Paulo volvió a poner a Brasil en su agenda.
Brasil no era nuevo para ella, y las dunas de Lençóis tampoco: llevaba años mirándolas en fotos. Hacía 15 años que Maja soñaba con el Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses y ya lo había intentado una vez, sin éxito. Esta vez sí lo consiguió y viajó con su marido, Slobodan Žumer, un fotógrafo apasionado.

En agosto de 2026, la pareja hizo el itinerario completo en los Lençóis Maranhenses, organizado por PlanetaEXO con guías locales. Es un recorrido que une por carretera, río y 4×4 las tres bases principales del parque: Barreirinhas, Atins y Santo Amaro. Esta es su historia. ¡Te la contamos a continuación!
Quince años, un intento fallido y un viaje de ahora o nunca
Todo empezó en familia. Hace unos 15 años, la nuera de Maja llegó a casa con un descubrimiento: un lugar de Brasil llamado Lençóis Maranhenses. Maja se enamoró de la idea al instante. La distancia, eso sí, parecía un obstáculo.
La primera oportunidad llegó hace 10 años, con un congreso en Río de Janeiro. Buscó por todas partes a alguien que le organizara el viaje y no encontró a nadie; viajar sola lo complicaba todavía más. Así que cambió de plan y fue a las Cataratas del Iguazú. “Fue precioso, tengo que admitirlo”, contó, “pero no era Lençóis”.
Este año surgió un segundo congreso, esta vez en São Paulo, y la decisión fue fácil: “Es ahora o nunca”. Maja escribió a varias agencias, pero PlanetaEXO marcó la diferencia. “PlanetaEXO fue la única que me respondió de inmediato, siempre estuvo disponible y contestó todas mis preguntas”, recuerda.
Hoy, mirando atrás, lo tiene claro: “Probablemente era mi última oportunidad. Y salió perfecto”.
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Un destino único que ni los viajeros más experimentados conocen
Maja ha viajado por todo el mundo: Argentina, México, Guatemala, el Sahara. Aun así, Lençóis le pareció algo completamente único.
“Puedo decir que es bastante excepcional”, afirmó. “No hay nada igual. Ni siquiera otros desiertos se le pueden comparar, por el color y, claro, por esa combinación con el agua”, añadió, entusiasmada.
De vuelta en casa, le sorprendió lo poco que se conoce Lençóis Maranhenses. “Cuando se lo menciono a la gente, incluso a quienes viajan mucho y han estado en Brasil muchas veces, nunca han oído hablar de él”, comentó. Una prueba más de lo singular que es este parque nacional.

En 4×4 por las dunas, como si fuera nieve
Después de quince años viendo fotografías, las expectativas eran altísimas, pero Maja y Slobodan descubrieron que las fotos no alcanzaban a mostrar la belleza real de Lençóis Maranhenses. El primer trayecto en 4×4 se le quedó grabado. ¿Cómo podía un paisaje de arena parecerse tanto a una escena de invierno?
“Es como ir por la nieve, y a mí me encanta esquiar, así que para mí es algo muy, muy positivo”, contó maravillada. Las dimensiones del lugar también la fascinaron: “Claro que sabía que es una zona enorme, pero no era del todo consciente de que se podía ver tan lejos y de que todo cambiaba constantemente”.

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Un paisaje distinto cada hora y un marido feliz con su cámara
Durante seis días, la pareja recorrió el Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses, y la vista no se repitió ni una sola vez. “Siempre era algo distinto. La vista era distinta, la luz era distinta. Nunca, nunca fue aburrido”, dijo Maja. El buen tiempo los acompañó, y la hora del día hizo el resto: “El mediodía es muy diferente de la tarde, de la mañana o del atardecer”.
También cambiaba la textura de las dunas. Para un amante de la fotografía como Slobodan, Lençóis era un “paraíso para fotógrafos”. Según Maja, no cabía en sí de alegría, y los guías se dieron cuenta.
“Siempre paraban para las fotos. Bastaba con hacer una seña y paraban enseguida”, recuerda. “Aunque no hiciéramos ninguna seña, en cuanto veían a mi marido intentando sacar una foto, bajaban la velocidad de inmediato”.
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Lagunas cálidas y 10 metros de playa solo para ellos
El itinerario completo encadena circuitos de lagunas desde las tres bases: Lagoa Azul (Barreirinhas); Ponta do Mangue y Canto do Atins (Atins); y Lagoa do Junco y Lagoa do Reflexo (Santo Amaro).
A Maja le encantaron todas, y hubo un detalle que le llamó especialmente la atención: la temperatura. “Me sorprendió lo cálida que estaba el agua”, dijo. “Quizás sea otra vez esa asociación con la nieve”.
Tampoco hubo aglomeraciones. Los guías los llevaron a algunas lagunas donde no había nadie más y a otras con algo más de gente, aunque nunca llenas. “Siempre tuvimos nuestros 10 metros de playa para nosotros solos. Los guías hicieron muy buen trabajo a la hora de elegir las lagunas y las vistas”.

Tres bases, un río y ninguna prisa
Maja y Slobodan recorrieron Barreirinhas, navegaron en lancha rápida por el río Preguiças hasta Atins y disfrutaron muchísimo en Santo Amaro. Nada de eso exigió esfuerzo físico.
“De todos modos, casi no había que caminar. Aunque ya somos mayores, todavía estamos bastante en forma. Los dos seguimos esquiando. Físicamente fue muy fácil y relajado, y había tiempo suficiente”, explicó. Para ella, la experiencia resultó cómoda y gratificante a la vez.
Ese ritmo tranquilo fue una de las cosas que más le gustaron. “Nunca íbamos con prisa, y siempre sabíamos de antemano cuánto tiempo teníamos en cada lugar. Todo fue sobre ruedas”.
La organización del itinerario les funcionó muy bien: cada tarde, los guías les presentaban el programa del día siguiente. Para Maja, eso fue una gran ayuda. “Si no, habríamos tenido que hacer memoria y pensar: ‘¿Lo recuerdo bien o no?’. Así que fue maravilloso”.
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Anfitriones sonrientes, pousadas limpias y el cajú por primera vez
Lejos de las dunas, lo primero que Maja notó fue el carácter de la gente. “La gente siempre está de buen humor, siempre sonriendo. No ves caras largas”, dijo, también sonriente. “Hay muy buen ambiente”.
En los restaurantes, el personal se esforzaba al máximo y los ayudaba con el idioma; en las pousadas, los anfitriones se ocupaban de que estuvieran cómodos y de que todo marchara bien.
Todos los alojamientos, reservados también a través de PlanetaEXO, superaron las expectativas. Cada uno tenía su propio carácter (unos más relajados que otros), pero todos resultaron “muy bonitos, limpios y cómodos. No tuvimos ningún problema”, cuenta Maja.
En la mesa hubo pescado, carne y, por supuesto, arroz con frijoles. La novedad fue el cajú, el fruto del marañón o anacardo: lo probó en una bebida y le pareció muy interesante y auténtico, como todo lo demás en Lençóis Maranhenses. “Todo estaba delicioso”.

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¿Brasil es seguro? La respuesta sincera de Maja
En Lençóis, a Maja ni se le pasó por la cabeza preocuparse. La pareja paseaba por Atins en su tiempo libre, incluso de noche, y ella nunca se sintió intranquila. “Siempre nos sentimos seguros”, afirmó.
São Paulo y Río son otra cosa, reconoce, aunque eso no la sorprendió. “Todas las grandes ciudades son así. Hay que tomar precauciones y no hacer tonterías. Eso no me asusta. He estado en muchísimos lugares”.
Por experiencia, lo que Maja le recomienda a cualquier viajero es usar el sentido común.
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Lençóis en tres palabras y el próximo destino de Maja
Le pedimos a Maja que describiera el viaje en tres palabras: Encantador. Abrumador, “pero en el buen sentido, porque este paisaje tan bonito despierta todos los sentidos”. Y pura alegría.
Su consejo para quien esté pensando en Lençóis Maranhenses o en Brasil es sencillo: “Hazlo cuanto antes. No lo dudes”.
Siendo realista, Maja no sabe si habrá otro viaje a Brasil, pero la lista ya está hecha. Slobodan disfrutó mucho de sus viajes anteriores a Manaus y a la Amazonia, así que a ella también le gustaría conocerlos, además del sur de Brasil.
Al fin y al cabo, Lençóis ya le demostró que los planes pueden dar sorpresas. “Hace diez años no imaginaba que volvería”, dijo. “Así que, ¿quién sabe? Nunca diría que no”.
Visitar Lençóis Maranhenses con PlanetaEXO
Dunas que parecen nieve recién caída, lagunas tan templadas que invitan a quedarse y días sin prisa: después de ver el parque con los ojos de Maja, ahora sabes que la espera vale la pena.
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