Conoce a Jean y Mailys, un padre y una hija franceses que se sumergieron en la belleza de los mares cristalinos de Fernando de Noronha.
Hay viajes que se hacen para ver el mundo y otros que se hacen para reencontrarse con quienes queremos. Para Jean Laprevotte (60), un francés que lleva poco más de dos años viviendo en São Paulo, un viaje a Fernando de Noronha era la ocasión perfecta para tachar un destino icónico de su lista pendiente de Brasil.
Pero su motivación iba más allá del turismo. A principios de 2026, él y su hija Mailys (26) se lanzaron a esta aventura para celebrar un hito importante: ella acababa de terminar un máster en Biología Marina.
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Para convertir esa celebración en una experiencia profunda y auténtica, Jean se apoyó en PlanetaEXO, una plataforma de ecoturismo especializada en viajes a Fernando de Noronha, que hizo de puente entre los deseos de la familia y la magia del archipiélago.
La magia de una isla salvaje
Al llegar a Noronha, lo primero que cautivó a Jean fue el estado de conservación de la isla. “Es un lugar de belleza salvaje, muy bien conservado. Lo que me pareció más increíble es que no hay edificios en primera línea de playa;ahí la que habla de verdad es la naturaleza.”
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A diferencia de otros destinos, el paisaje de Fernando de Noronha lo marca el horizonte. Sin las distracciones de la rutina urbana de siempre, Jean y Mailys pudieron dedicarse a lo que de verdad importaba: caminar por los senderos y observar la fauna local, desde cangrejos curiosos hasta aves majestuosas cruzando el cielo despejado.
Sumergirse en el mundo de Mailys
Como Mailys está especializada en Biología Marina y se centra en los corales y los peces de arrecife, bajo el agua la dinámica entre padre e hija se dio la vuelta. Fue ella quien guio a Jean por la rica diversidad biológica de las islas de Noronha.
“Para mi hija, que ya habuceadoen Barbados, República Dominicana y Seychelles, Noronha fue uno de los sitios más interesantes que ha visto nunca”, señala Jean.
Juntos exploraron el azul profundo y se encontraron con tiburones, tortugas, rayas y pulpos. Para el padre, ver de cerca la pasión de su hija fue el mayor regalo. “La experiencia permitió un recorrido compartido y fue muy positiva y muy relevante para la profesión de mi hija.Fue un momento de descubrimiento mutuo.”
Lo más llamativo no fue solo lo que vieron, sino cómo vivieron esos momentos. Uno de los puntos altos fue el contacto directo con los proyectos de conservación locales.
“Ver a mi hija hablando e intercambiando experiencias con una bióloga que trabaja en la observación de delfines fue algo muy especial. Le dio al viaje un sentido profesional y humano”, cuenta Jean, que destacó lo receptivos que fueron los profesionales de la isla y el intercambio de conocimiento que tuvieron con Mailys.
Volvió a São Paulo con una idea muy positiva del modelo de conservación que se aplica en Fernando de Noronha. “Se toman la conservación en serio,limitan el plástico y protegen a las especies. Es un ejemplo que se te queda.”
Más que un viaje de buceo, el recorrido de Jean y Mailys fue una oportunidad para celebrar logros y estrechar lazos.
Gracias a la curaduría de PlanetaEXO, volvieron a casa con el ánimo renovado y con la certeza de que el océano será siempre el lugar donde se reencuentran: el marco perfecto para el orgullo de un padre y la curiosidad brillante de una bióloga marina, con la inmensidad del mar de fondo.
Katharina Bongaertz es la viajera más frecuente de PlanetaEXO y ha demostrado muchas veces que la aventura no entiende de género ni de edad
En 2023, Katharina Bongaertz, psicoterapeuta neerlandesa, llegó a São Paulo en pleno Carnaval. Su plan original era pasar solo un mes en Brasil antes de seguir con sus cinco meses sabáticos en Colombia y Perú.
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Pero la cultura vibrante del país y sus paisajes imponentes la conquistaron por completo. Decidió quedarse en Brasil los cuatro meses que le quedaban de viaje, y así empezó un romance con la naturaleza brasileña que no ha parado de crecer desde entonces.
Hoy, a los 60 años, Katharina ha hecho buena parte de los tours de aventura en Brasilde PlanetaEXO y se ha convertido oficialmente en la viajera más asidua de la plataforma. Desde las mesetas altísimas del Monte Roraima hasta las dunas hipnóticas de los Lençóis Maranhenses y la selva profunda del Amazonas, ha explorado algunos de los destinos más remotos y magníficos del país.
Conexión con el espíritu brasileño
El camino de Katharina hacia el ecoturismo empezó cuando una prima le recomendó visitar la Chapada Diamantina, en el estado de Bahía. Buscando una forma de moverse por esta región poco turística, contactó con Lucas Ribeiro, de PlanetaEXO, y de ahí salió una relación que ya la lleva a su séptimo viaje con la empresa: esta vez al Pantanal, ¡para ver jaguares!
Más allá de los paisajes, es el espíritu de la gente lo que la hace volver. “Creo que los brasileños son muy acogedores, amables y cálidos”, cuenta Katharina. “Me encanta la música, y ellos llevan, de algún modo, la música en el alma. Siempre ha formado parte de todos los viajes.”
Como psicoterapeuta que se pasa los días en la ciudad hablando con pacientes, Katharina busca lo salvaje para encontrar contraste, libertad y sabiduría. Prefiere los entornos amplios y abiertos, sin vallas, donde puede caminar libre y quedarse mirando el paisaje desde una cima o una meseta.
“Estar en plena naturaleza salvaje es algo que siento como muy especial”, reflexiona. Para Katharina, la magia está en los detalles silenciosos. “Escuchar la naturaleza, los sonidos de los pájaros, de los animales, de los árboles… es algo que da mucho. Te da fuerza, y me la llevo a casa cada vez.”
De todas sus aventuras en destinos como los Lençóis Maranhenses y el Monte Roraima, la Chapada Diamantina es la que ocupa el lugar más especial en su corazón. “Si pudiera, iría cada año”, dice sonriendo.
A menudo la confunden con alguien mucho más joven. Katharina es la prueba viva de que el ecoturismo no es solo cosa de jóvenes. Después de dedicar sus veinte y sus treinta a criar a sus tres hijos y a construir una carrera sólida, siente que este capítulo de su vida le trae una libertad nueva.
“Creo que ahora soy mucho más aventurera de lo que era entonces”, señala, y anima sin rodeos a otras mujeres maduras a salir de su zona de confort. “Es importante retarse para encontrar nuevos límites y cruzarlos. Y hablo de límites en todos los niveles, como buscar nuevos horizontes y explorar.”
Aunque es importante conocer los límites físicos de cada una y encontrar tu propio ritmo al caminar, Katharina demuestra que la recompensa de conquistar un sendero duro o de nadar bajo una cascada enorme en el Jalapão, en el nordeste de Brasil, merece totalmente la pena.
Una de sus aventuras más memorables fue el ascenso al Pico da Neblina, la cumbre más alta de Brasil, escondida en el noroeste del Amazonas. “Fue una experiencia increíble y muy especial, marcada a fondo por la conexión con el pueblo yanomami”, cuenta. “Caminé junto a unos 30 guías indígenas que subían los suministros a la montaña; pasé 10 días metida en su rutina diaria, durmiendo en hamacas por el camino.”
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Mientras Katharina prepara su próxima aventura en la naturaleza del Pantanal, su historia nos recuerda algo bonito: el mundo es enorme, lo salvaje llama y nunca es tarde para responder.
Recorrer la naturaleza salvaje de Brasil con PlanetaEXO
Katharina entiende el poder de conectar con la naturaleza y de vivir la vida a fondo. Con PlanetaEXO, una plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, pudo explorar varios destinos de forma segura, responsable y auténtica.
Desde las reservas hasta los traslados, nuestro equipo se encarga de todo lo que necesitas para tu viaje, apoyando además a las comunidades locales y siguiendo criterios que cuidan la conservación del entorno. ¡Contáctanos ahora!
Emma Phillips es una escritora freelance de Reino Unido que exploró la selva con su pareja brasileña y descubrió un universo de naturaleza salvaje y diversidad cultural
En diciembre del año pasado, la escritora freelance británica Emma Phillips, de 30 años, vivió una experiencia transformadora. Después de conocer a Jamille, académica brasileña de Belém do Pará, su mundo empezó a expandirse desde las colinas suaves de Inglaterra hasta lo más hondo de la selva amazónica, en una historia de amor entre culturas que se contó hace poco en un artículo de Condé Nast Traveller.
Photo: Emma Phillips
“Para Jamille fue la oportunidad de explorar zonas de su propia región que todavía no conocía. Para mí, fue vivir el lugar del que ella viene desde una perspectiva personal. Mi mundo se amplió”, contó Emma en una entrevista por el Mes de la Mujer.
Conexión profunda con las raíces locales
El viaje fue mucho más allá de mirar paisajes: la diferencia real la marcó la inmersión que propician las comunidades locales, sobre todo los programas educativos. “Todo tiene que ver con la gente. Me impactó mucho el proyecto en torno a las escuelas, la arquitectura preciosa. Todo era muy ingenioso y hermoso”, destaca.
Acompañado por un guía que convirtió la selva en un aula de verdad usando el conocimiento de sus antepasados, el grupo vivió el lado más auténtico del Amazonas. “Toda la tripulación del barco y los guías eran locales.Ver el turismo usado de forma auténtica y no depredadora para mejorar la vida de las comunidades y preservar el medio ambiente fue una inspiración.”
Photo: Emma Phillips
A pesar de la diferencia de realidades, Emma conoce bien esta parte del mundo. Habiendo trabajado antes con líderes indígenas brasileños, entiende las realidades que enfrentan y los territorios que recorren. “Trabajar con su conocimiento y su cosmología es como desaprender todo lo que me enseñaron”, afirma, y define la experiencia como una forma de entender el peso de la diversidad cultural.
Navegar el Río Negro trajo contrastes fascinantes para la familia. Emma describe la selva como “envolvente e intensa”, mientras que el río ofrecía una sensación de “apertura y tranquilidad enormes”, con la gran ventaja de que las aguas oscuras y ácidas mantenían lejos a los mosquitos.
Durante la expedición se cruzaron con nutrias gigantes, caimanes, distintas especies de aves, delfines de río y otrosanimales del Amazonas. La naturaleza también mostró su magnitud cuando una tormenta fuerte en la última noche les recordó el poder de la selva y la importancia de la preparación de la tripulación.
Al viajar como mujer queer, Emma confiesa que siempre hay una ansiedad interna por cómo se recibirá su relación. Sin embargo, la acogida en el crucero fue notable. “Al principio la tripulación intentaba entender nuestra dinámica, una mujer británica y una mujer amazónica juntas, pero en cuanto lo entendieronel ambiente fue de respeto total, y nadie nos hizo sentir incómodas.”
Photo: Emma Phillips
Uno de los momentos más conmovedores ocurrió en la cocina del barco. “Una de las cocineras contó que su propia hija también era queer. Creo que le gustó ver nuestra dinámica delante de ella. Fue precioso”, recuerda.
El viaje por el Amazonas unió a familias de continentes distintos y reforzó la creencia de Emma en el poder transformador de explorar lo desconocido. “Viajar nos permite ver otras maneras de existir en el mundo. Creo que viajar empodera a cualquier mujer, a cualquier persona, porque te da experiencias en las que tienes que decidir constantemente, enfrentar miedos y evaluar riesgos.”
Para las mujeres que sueñan con explorar la inmensidad del Amazonas pero todavía sienten cierta duda, el consejo de Emma es claro: pon el foco en la seguridad viajando con apoyo, con un grupo o con un operador de confianza.
Movida por el amor y por un interés profundo en la naturaleza y la diversidad cultural, Emma pudo ampliar su mirada sobre el mundo. Eso es lo que hace viajar: nos regala el bello conocimiento de que la vida no tiene fronteras y de que queda mucho por ver ahí fuera.
Con PlanetaEXO, plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, ese viaje se vuelve todavía más rico. Siguiendo pautas que generan un impacto positivo en el medio ambiente y en las comunidades locales, ofrecemos experiencias plenas que se quedan contigo. ¡Contáctanos ahora!
Olivia Bird es una viajera joven que cruzó el mundo para subir a una de las montañas más imponentes de Sudamérica
Olivia Bird, de 24 años, había pasado su vida académica en Nueva Zelanda estudiando comunidades de plantas alpinas, pero estaba a punto de entrar en un mundo completamente distinto. En su primer viaje en solitario a Sudamérica, tenía la mirada puesta en el Monte Roraima, un tepuy imponente (montaña de cima plana) en la frontera entre Brasil y Venezuela que inspiró la novela clásica de 1912 El mundo perdido, de sir Arthur Conan Doyle.
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Para una ecóloga, los tepuyes son un destino soñado. “Son fuentes increíbles de biodiversidad endémica”, explica Olivia. “Por su altura y su aislamiento, hay especies únicas que evolucionaron completamente separadas del resto del mundo. Es un laboratorio vivo.”
Olivia confió en PlanetaEXO, una plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, para explorar una de las regiones más remotas del país. También compartió su historia para el Mes de la Mujer. ¡Conócela abajo!
Vencer los nervios antes de salir
Antes de partir, Olivia reconoce que sentía el peso de un itinerario ambicioso. “Estaba nerviosa, sin duda”, recuerda. “Las alertas de viaje sobre Venezuela me tenían preocupada.Pero PlanetaEXO y el operador local organizaron una videollamada antes del viaje. Hablar con ellos de primera mano me quitó los miedos por completo. Supe que estaba en buenas manos.”
Después de una serie agotadora de escalas cruzando el planeta, por fin llegó a Boa Vista, capital del estado de Roraima. Al conocer a su grupo, Olivia se topó con su primer reto real: era la única persona no brasileña del trekking y la única hablante nativa de inglés.
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“Los primeros días me preocupaba mucho ser un estorbo para la dinámica del grupo, pero no podía estar más equivocada”, cuenta, y destaca el compañerismo y la simpatía de los demás viajeros, que se aseguraron de que tuviera todo el apoyo que necesitaba.
“Compartí habitación con otra viajera brasileña que también iba sola y que me tranquilizó desde el primer momento. El grupo era muy diverso, cerca de la mitad éramos mujeres, y se adaptaron a mí con gusto: hablaban en inglés o se tomaban el tiempo de enseñarme portugués.”
A medida que avanzaba la subida al Monte Roraima, a Olivia le marcaban por igual el entorno que la rodeaba y la resistencia del equipo local.
“Los porteadores indígenas me dejaron sin palabras, sobre todo las mujeres”, cuenta. “Vi a mujeres de la mitad de mi tamaño, en chanclas, cargar suministros pesados sin esfuerzo y adelantarnos literalmente a quienes subíamos con equipo de alta tecnología.”
El equipo no solo cargaba el material: también resolvió la comida a un nivel altísimo. “Se adaptaron muy bien a mi dieta vegana. Me sirvieron parte de la mejor comida que he probado en mi vida, ahí mismo, en la ladera de una montaña.”
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Ya en la cima, salió la ecóloga que lleva dentro. Le llamaron mucho la atención las ranas endémicas diminutas, del tamaño de una uña, que se movían por el Valle de los Cristales, donde el paisaje rocoso se convierte de golpe en un campo de piedras que brillan.
“Durante todo el recorrido, los guías transmitían un respeto profundo por la montaña”, dice. “Insistían en una filosofía estricta de ‘no hacer daño’ para proteger un entorno sagrado y frágil. Cambió mi forma de ver nuestro impacto en estos lugares.”
El Monte Roraima fue solo el principio. Con la confianza que le dio la subida, Olivia siguió con un largo viaje de mochilera por Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador y México. Sus ganas de naturaleza la llevaron después a la Amazonia boliviana, donde vivió un momento de pulso acelerado en plena selva a oscuras.
“Estaba justo al lado de mi guía, con las linternas apagadas, solo escuchando”, recuerda Olivia. “De repente lo oímos: el gruñido de un jaguar, a pocos metros, entre los arbustos. Me dio miedo, pero fue genial.”
De vuelta en Nueva Zelanda, Olivia pensó en cómo la había cambiado ese viaje al otro lado del planeta. Viajar le dio una mirada nueva sobre la relación entre las personas y la naturaleza. Y sobre todo, conquistar el tepuy y moverse sola por países extranjeros le dejó una sensación nueva de libertad y confianza.
“Si tuviera un mensaje para otras mujeres, sería que tenemos la suerte de vivir en una época en la que viajar sola es algo accesible”, dice Olivia. “Aprovecha esa oportunidad y úsala para ver el mundo.Te va a hacer bien como persona, y en el camino vas a encontrar a otras mujeres que están haciendo lo mismo, así que no tienes por qué sentirte sola.”
Adentrarse en lo más profundo de la naturaleza con PlanetaEXO
Al principio a Olivia le daba miedo un viaje tan exigente, pero PlanetaEXO y nuestros operadores locales la tranquilizaron rápido en todo lo relacionado con la seguridad.
Como plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, nos ocupamos de cada paso de la planificación de tus vacaciones para que tengas una experiencia segura y memorable, con un impacto positivo en el planeta y en las comunidades locales. ¡Contáctanos ahora!
Por el Mes de la Mujer, conoce a Mariana Sampaio, una viajera joven que recorrió sola el Vale do Pati y el Amazonas
Para Mariana Sampaio, ingeniera eléctrica de 26 años, “vacaciones” era simplemente una pausa en la rutina. Pero después de un mes atravesando las montañas del Vale do Pati y los bosques inundados del Amazonas, volvió con otra definición: transformación.
Como brasileña que viajaba sola por primera vez, Mariana quería ver de qué estaba hecha sin dejar de sentirse acompañada. Por eso recurrió a PlanetaEXO, una plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, y nos confió la coordinación de dos viajes seguidos que sumaban miles de kilómetros.
Del silencio de altura de la Chapada Diamantina al pulso del Amazonas, encontró más de lo que esperaba. Por el Mes de la Mujer, aquí va la historia de Mariana.
Encontrar fuerza en las montañas
El viaje empezó en el corazón de Bahía, en el Vale do Pati, dentro de la Chapada Diamantina. Durante cinco días, Mariana se desconectó del mundo digital y llevó su cuerpo más lejos de lo que creía posible.
Subir el famoso Morro do Castelo fue una prueba de resistencia de verdad. “La parte física fue dura”, admite. “Cuando volví a casa, estuve varios días sin entrenar. La rodilla… ni siquiera podía ponerme derecha.”
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Pero en medio de ese esfuerzo físico encontró otra clase de fuerza: la conexión humana. Dentro de su grupo de trekking formó un vínculo tan improbable como profundo con una pareja alemana, Mary y Piet.
“Fue como si tuviera que pasar justo en ese momento. No me sentí sola ni un segundo”, reflexiona Mariana, que también recuerda la conexión con otros viajeros y con los guías.
Cuando el aire de montaña dio paso al aliento húmedo del norte, Mariana se instaló en un lodge de selva en el Amazonas. Si las montañas fueron resistencia física, la selva fue meterse de lleno en una realidad completamente distinta.
Para ella lo mejor no fue la vegetación densa ni la variedad de animales del Amazonas, aunque fotografió un caimán pequeño y vio una serpiente enorme: fue la gente que vive junto al río. “Lo que más me gustó del Amazonas fue el contacto con la gente… conocer su cultura y cómo viven de otra manera.”
Le fascinó el ritmo diario del río, sobre todo ver a los niños de la zona ir a la escuela en barco. Ahí se dio cuenta de que no estaba visitando un bosque: estaba viendo de cerca una forma de vida que resiste.
Con todo lo bueno, viajar sola en plena naturaleza también trae momentos que ponen a prueba los nervios.
En lo profundo del bosque, Mariana pasó un susto real cuando la picó una avispa grande (marimbondo). “Pensé: ‘¿Seré alérgica?… Me voy a morir aquí sin la gente que quiero’”, recuerda, y ahora le da risa.
Ahí fue donde la experiencia de su guía se volvió su salvavidas. Se mantuvo tranquilo, vigiló su reacción y se quedó a su lado hasta que el dolor bajó. Fue un punto de inflexión: entendió que podía con lo imprevisto porque tenía detrás un equipo que conocía el terreno de verdad.
¿Por qué arriesgarse a una aventura en solitario? Para Mariana la respuesta es simple: es la forma más pura de coraje y de confianza en una misma. Salió de viaje siendo una persona más bien reservada y volvió con la moral cambiada.
“Viajar sola cambió mi forma de ver el mundo, porque cuando vives en una sociedad que a veces no deja soñar a las mujeres, esto es como la primera chispa del empoderamiento”, reflexiona Mariana. “Es una conquista de verdad poder mirar atrás y decir: ‘Hice esto, y lo hice sola’.”
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A quien dude por los “y si pasa algo”, le anima a mirar más allá del miedo. “La vida es una sola… y hoy me conozco mucho más porque conocí a otras personas.”
Su viaje recuerda que la mejor vista no está solo en la cima de una montaña ni a la orilla de un río: es la persona en la que te conviertes cuando decides ir de todos modos. “Si yo pude, tú también puedes”, remata.
Mariana venció sus miedos y descubrió un lado nuevo de sí misma confiando en su propia capacidad. En lo profundo del Amazonas o cruzando los senderos del Vale do Pati, se llevó mucho más de lo que había ido a buscar.
Como plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, PlanetaEXO ayuda a viajeros de todo el mundo a explorar la naturaleza de forma responsable y con sentido. Priorizando la seguridad, la comodidad, la conservación del medio ambiente y el apoyo a las comunidades locales, trabajamos sin descanso para garantizar experiencias de viaje auténticas. ¡Contáctanos ahora!
Samantha Sage cuenta cómo recorrió Brasil por su cuenta para inspirar a otras viajeras en el Mes de la Mujer
Cuando el invierno frío y lluvioso de Seattle se le hizo demasiado, Samantha Sage(@sage_gonewild), consultora tecnológica estadounidense de 34 años, se dio cuenta de que no buscaba unas vacaciones: buscaba una aventura.
Con la libertad de trabajar desde cualquier lugar, hizo las maletas para seis semanas recorriendo Brasil sola, un viaje que la llevó de las playas conocidas de Río a los paisajes remotos, casi místicos, del Amazonas y del Jalapão.
Para explorar esos dos destinos confió en PlanetaEXO, una plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, y así asegurarse un viaje seguro y con sentido. Por el Mes de la Mujer, aquí va su historia.
Descubrir la escala del Amazonas
Para Samantha, el Amazonas fue una revelación. Ya había visto selvas tropicales, pero nada la preparó para el tamaño real de los ríos. “Oyes que los ríos del Amazonas son muy grandes, pero no lo dimensionas de verdad hasta que estás ahí.”
Alojada en un lodge de selva del Amazonas, vivió una experiencia poco común: era la única huésped, así que recibió atención personalizada de guías nacidos y criados en la región.
@sage_gonewild
Su viaje estuvo lleno de encuentros con animales del Amazonas, incluido un momento divertido en el que confundió una cabeza lisa en el agua con otra cosa.
“Me asusté. Mi cerebro pensó enseguida que era una anaconda, pero mi guía me miró como si estuviera loca y me dijo: ‘Es una nutria’”, cuenta riéndose, y explica lo emocionada que estaba con la posibilidad de ver a la estrella de la saga Anaconda en su hábitat natural, aunque igual se alegró de ver a la nutria gigante.
La decisión de Samantha de ir al Jalapão nació de una sola foto de la Lagoa Japonesa que vio en internet.
Aunque ella misma reconoce que planificó poco, la decisión impulsiva salió bien. Quedó atrapada por la variedad del paisaje, de las dunas doradas a los “fervedouros” (manantiales naturales donde la presión del agua impide hundirse).
@sage_gonewild
Buena parte del éxito del viaje se lo atribuye a los profesionales que la guiaron. “Los guías pueden hacer o arruinar un viaje”, señaló. “Mi guía fue buenísimo y consiguió que la experiencia fuera todavía mejor de lo que esperaba.”
Más allá de las vistas, este viaje fue profundamente personal. Samantha descubrió que viajar sola por Brasil le sirvió para volverse una versión más fuerte y más segura de sí misma. “Me ayudó de verdad a superar inseguridades, por ejemplo a sentirme cómoda con mi propia personalidad”, explicó.
@sage_gonewild
Aunque antes de salir recibió muchos consejos de precaución, Samantha se sintió segura y bien recibida por una gente brasileña “animada y paciente”. Ahora anima a otras mujeres a dar el paso y recorrer el mundo en sus propios términos. Su mejor consejo es no darle tantas vueltas: cree que si pasas demasiado tiempo pensando en los miedos posibles, nunca vas a salir de casa.
Para Samantha, un poco de impulsividad, cuando va acompañada de seguridad, puede ser algo muy bueno. Anima a las futuras aventureras a mantener flexibilidad y a aceptar que los planes cambien, porque algunas de sus mejores experiencias pasaron justo cuando las cosas no salieron según el guion.
Aunque Samantha defiende la flexibilidad, PlanetaEXO la ayudó a armar un viaje seguro y cómodo en dos destinos distintos. Al final, hasta la espontaneidad necesita algo de organización.
Somos una plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil que ayuda a viajeros de todo el mundo a planificar sus viajes según sus gustos y necesidades. Desde reservar el alojamiento hasta elegir los mejores itinerarios, nuestro equipo está listo para acompañarte en las vacaciones que quieres. ¡Contáctanos ahora!
De Roraima al Jalapão, seis viajeras de Brasil y de otros países muestran cómo explorar la naturaleza en solitario puede cambiarte la vida
“La sensación puede intimidar un poco, pero es liberadora. Me conozco mejor porque me permití conocer a otras personas”, cuenta Mariana Sampaio (26), ingeniera eléctrica de Bahía que viajó por su cuenta a la Chapada Diamantina y al Amazonas. El miedo inicial existió, pero enfrentarlo fue justamente lo que convirtió el viaje en un hito personal.
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Para muchas mujeres, la idea de viajar sola despierta dudas sobre la soledad y la seguridad. Sin embargo, un movimiento que crece dentro del ecoturismo nacional viene mostrando lo siguiente: con planificación, una selección cuidadosa de los itinerarios y el apoyo de profesionales cualificados, es posible convertir el viaje en solitario de las mujeres en una experiencia estructurada y acogedora.
Por el Mes de la Mujer, PlanetaEXO, plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, reunió las historias de seis viajeras nacionales e internacionales que eligieron explorar la naturaleza brasileña por su cuenta. ¡Lee más abajo!
Viajar sola no significa estar sola
Uno de los mitos del viaje en solitario es la soledad. En la práctica, muchas mujeres cuentan lo contrario: se volvieron más abiertas a hacer nuevas conexiones.
Cuando la ecóloga neozelandesa Olivia Bird (24) decidió subir al Monte Roraima, temía ser la única extranjera del grupo. Ese miedo se disipó rápido: la recibieron viajeras brasileñas que también iban solas y convivió con mujeres indígenas que trabajaban en la expedición. “Hay otras mujeres haciendo lo mismo. No hace falta que te sientas sola”, afirma.
Además de Olivia, las viajeras cuentan cómo las caminatas, el campamento y la conexión cultural en lo profundo de Roraima ayudan a crear vínculos entre visitantes, guías y comunidades locales.
La estructura marca la diferencia para quien se preocupa por la seguridad
La preocupación por la seguridad en Brasil es real, pero la realidad de los destinos de naturaleza sorprende. La bióloga Kristina Wagner (44), de Alemania, trazó un plan completo antes de explorar el Amazonas y el Pantanal.
“Me sentí segura todo el tiempo. La gente siempre intentaba ayudarme”, relata. También destaca que la tranquilidad vino de la decisión de viajar con operadores con experiencia y guías locales que conocen las rutas, los protocolos y las dinámicas de la región.
Lo refuerza también Samantha Sage (34), de Estados Unidos, que visitó el Jalapão y el Amazonas. “Los guías pueden hacer o deshacer un viaje, y los míos marcaron la diferencia. Además, viajar sola me ayudó a tener todavía más confianza en mi propia personalidad.”
La naturaleza como pausa merecida, sin límite de edad
Para la gerente de marketing Andreia Yamasaki (35), de São Paulo, sumergirse en la naturaleza es una necesidad de autocuidado y de salud mental en medio del estrés de la rutina. “Es un respiro, y no me voy a privar de ir a un lugar al que quiero ir solo porque no tengo compañía”, asegura.
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La búsqueda de esa pausa no tiene límite de edad. La psicoterapeuta neerlandesa Katharina Bongaertz (60) es la viajera más frecuente de PlanetaEXO. Después de criar a sus hijos y construir una carrera exitosa, encontró en Brasil un nuevo capítulo para su pasión por viajar. Junto al pueblo yanomami subió al Pico da Neblina, el punto más alto del país. “Es importante desafiarse, encontrar nuevas fronteras en todos los niveles y cruzarlas.”
Consejos de las aventureras que viajan por su cuenta
“La regla de los 10 minutos” (Andreia): permítete quejarte durante 10 minutos cuando aparezca un imprevisto. Pasado ese rato, sigue adelante y ten presente que lo inesperado también forma parte de la experiencia.
Avanza aunque tengas miedo (Mariana): el miedo es natural, pero no puede tomar el control. Lo que importa es saber distinguir entre el miedo real y la parálisis mental.
Prioriza la estructura y los guías locales (Kristina y Olivia): elegir operadores comprometidos con el turismo responsable aumenta la seguridad y fortalece la economía local. Confía en profesionales cualificados.
Ábrete a improvisar (Samantha): lo inesperado forma parte de la experiencia y muchas veces se convierte en las mejores historias. Planificar es importante, pero no debería ser un obstáculo para vivir lo extraordinario.
El viaje en solitario de las mujeres en PlanetaEXO
Las mujeres que viajan solas solo se preocupan por disfrutar cada segundo de sus vacaciones cuando exploran la naturaleza con PlanetaEXO, plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil.
Trabajamos con los mejores operadores locales de distintos destinos brasileños y tenemos en cuenta las preferencias y las necesidades de cada viajera para garantizar su seguridad, su comodidad y experiencias auténticas. ¡Contáctanos ahora!
Cambiando el miedo por la libertad, las aventureras que viajan solas descubren una conexión humana profunda y una escala enorme en los destinos de naturaleza
Al planear un viaje al país más grande de Sudamérica, el mayor obstáculo que enfrentan muchas mujeres extranjeras no es el idioma: es superar los prejuicios internacionales y los titulares alarmantes sobre seguridad. Aun así, quienes atraviesan esa primera aprensión se encuentran con una realidad completamente distinta en cuanto pisan las maravillas naturales de Brasil.
Lejos de las grandes ciudades, unas vacaciones normales se transforman rápido en un viaje profundamente personal de calidez humana y autoconocimiento. Sumergidas en la naturaleza, estas aventureras se topan con un espíritu acogedor que ninguna guía de viaje logra capturar, y con experiencias que cambian de raíz su forma de ver el mundo.
En homenaje al Mes de la Mujer, PlanetaEXO, plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, reunió historias de viajeras extranjeras que se aventuraron en algunos de los escenarios naturales más notables del país para defender que las mujeres pueden y deben ocupar todos los espacios.
Horizontes sin fin: libertad para las aventureras internacionales
Para las viajeras extranjeras, la escala de los paisajes naturales de Brasil sobrecoge. Desde Estados Unidos, Samantha Sage (34), que cambió el invierno lluvioso de Seattle por seis semanas de inmersión en Brasil, lo sintió de inmediato.
“Escuchas que los ríos del Amazonas son enormes, pero no lo terminas de dimensionar hasta que estás ahí”, cuenta. También quedó fascinada con los fervedouros, los manantiales naturales de aguas cristalinas del Jalapão (Tocantins).
@sage_gonewild
La escritora freelance británica Emma Phillips (30) encontró una calma parecida durante un crucero fluvial de cinco días por el Río Negro, en el Amazonas. Describe el río como una sensación de “apertura y tranquilidad enormes”, un contraste hermoso con la selva intensa y envolvente.
Katharina Bongaertz (60), de Países Bajos, quedó igual de atrapada por esa grandeza. Había planeado un viaje de un mes, pero Brasil la retuvo cinco. Demostrando que la aventura no tiene límite de edad, subió al Pico da Neblina y exploró la Chapada Diamantina. “Prefiero los espacios amplios y abiertos, sin vallas, donde puedo caminar libre. Da fuerza, y esa fuerza me la llevo a casa cada vez”, dice.
Aunque la fauna y los paisajes deslumbran, fueron las mujeres locales las que dejaron la huella más honda. Olivia Bird (24), ecóloga de Nueva Zelanda, cruzó el planeta para ver de cerca las maravillas naturales del Monte Roraima.
Durante la travesía la dejó atónita la resistencia del equipo indígena de apoyo, en especial las mujeres. “Vi a mujeres de la mitad de mi tamaño, en chanclas, cargando suministros pesados sin esfuerzo y adelantando a los senderistas que íbamos sufriendo con todo nuestro equipo técnico”, recuerda.
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En la selva amazónica, la bióloga alemana Kristina Wagner (44) vivió algo parecido. Mientras visitaba una comunidad ribereña que cultivaba mandioca, le emocionó ver a las mujeres como figuras centrales de su comunidad.
“Fue increíble ver familias lideradas por mujeres. Vi a la abuela, a la hija y a la nieta, varias generaciones trabajando juntas”, señaló, apuntando al contraste con las dinámicas familiares de Alemania, donde los parientes suelen llevar vidas más separadas.
Emma también notó el impacto profundo de conectar con las raíces locales. Acompañada por guías locales que convirtieron la selva en un aula usando el conocimiento de sus antepasados, vio cómo un turismo auténtico y no depredador puede mejorar la vida de las comunidades.
“Ver el turismo usado con un enfoque tan responsable para mejorar la vida de la gente y preservar el medio ambiente fue una inspiración”, afirma, y define la experiencia como una forma de entender de verdad la diversidad cultural.
La hospitalidad brasileña con las visitantes de fuera
Es normal sentir cierta aprensión inicial al viajar a lugares desconocidos, pero el carácter acogedor de la gente de Brasil derriba esos muros enseguida.
Olivia estaba nerviosa por ser la única viajera extranjera de su grupo de trekking al Monte Roraima, pero ese miedo duró poco. Una brasileña que también viajaba sola la tomó bajo su ala, y todo el grupo se propuso enseñarle algo de portugués.
Esa calidez alcanza a todo tipo de viajeras. Emma, que viajaba como mujer queer junto a su pareja brasileña, Jamille, reconoce que sentía una ansiedad interna por cómo se recibiría su relación. Sin embargo, encontró respeto absoluto.
Uno de los momentos más conmovedores ocurrió en la cocina del barco, cuando una cocinera local contó que su propia hija también era queer. “Creo que le gustó ver nuestra dinámica delante de ella. Fue precioso”, cuenta Emma.
Kristina, que al principio desconfiaba por los prejuicios internacionales sobre Brasil, vio de primera mano cómo las mujeres locales se cuidan entre ellas. “Me sentí segura todo el tiempo. La gente se desvivía constantemente por ayudarme”, cuenta.
En un autobús rumbo al Pantanal, cuando un hombre insistía de forma agresiva en entablar conversación con ella, un pasajero brasileño no dudó en intervenir y pedirle que la dejara en paz. Su tranquilidad volvió enseguida.
Lo que se llevan del viaje
Brasil les dio a estas mujeres mucho más que recuerdos de postal. A partir de su tiempo recorriendo el país, pudieron derribar mitos frecuentes y compartir consejos útiles para otras viajeras extranjeras que quieran explorarlo.
Emma (Reino Unido)
“Viajar es una forma extraordinaria de explorar la diversidad cultural, de recordar siempre que no hay una sola manera de vivir ni de estar en este mundo. Entonces, ¿por qué no ir? Ir con un grupo es la manera de tener apoyo y de que todo resulte más fácil.”
Kristina (Alemania)
“No tengas miedo de pedir ayuda. Los brasileños son enormemente amables y acogedores, y siempre están dispuestos a apoyarte. Además de prepararte para el tamaño de los ríos del Amazonas, dedica tiempo a observar la fuerza de la cultura local. Te vas a sorprender y te vas a inspirar al ver a mujeres ejerciendo de líderes poderosas y de matriarcas muy respetadas en las comunidades ribereñas.”
Samantha (Estados Unidos)
“No dudes en viajar al interior y a los destinos de naturaleza. Demostraron ser enormemente seguros, lo que contradice por completo lo que se oye a nivel internacional. Y no dejes de sumar panaderías brasileñas al itinerario, sobre todo en São Paulo. ¡Son imprescindibles!”
Katharina (Países Bajos)
“En el ecoturismo y en los destinos de naturaleza puedes relajarte de verdad y sentirte completamente segura. En las grandes ciudades, lo mejor es simplemente usar el sentido común. Usa apps de transporte y evita exhibir objetos de valor. Fuera de eso, mantén el corazón abierto y conecta con la gente de Brasil: son amables, acogedores y de verdad llevan la música en el alma.”
👉 Lee más: El ecoturismo en Brasil impulsa el viaje en solitario de las mujeres con planificación y redes de apoyo
“Don’t hesitate to travel to the countryside and nature destinations. They proved to be incredibly safe, which completely contradicts what you hear internationally. Also, make sure to add Brazilian bakeries to your itinerary—especially in São Paulo. They are an absolute must!”
Katharina (Netherlands)
“In ecotourism and nature destinations, you can truly relax and feel completely safe. In the big cities, the best approach is simply to use common sense. Use rideshare apps and avoid flashing expensive belongings. Other than that, keep an open heart and connect with the Brazilian people—they are kind, welcoming, and truly have music in their souls.”
A lo largo de los años, PlanetaEXO ha recibido a incontables turistas internacionales en Brasil y les ha dado todo el apoyo necesario para que pudieran explorar la naturaleza de forma segura, auténtica y responsable.
Como plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, ofrecemos grandes oportunidades de exploración que no dañan el medio ambiente y que además apoyan a las comunidades locales. ¡Contáctanos ahora!
De guías que rompen estereotipos a lideresas comunitarias que transforman la economía local, conoce a las mujeres del ecoturismo que sostienen las experiencias auténticas en todo Brasil
Cuando se habla de explorar los destinos más remotos de Brasil, la atención suele ir al paisaje o al coraje de quien viaja. Pero hay un engranaje vital e invisible que hace que meterse en la naturaleza sea seguro, acogedor y sostenible.
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Hoy las mujeres son la fuerza que mueve el ecoturismo, tanto detrás de escena como en primera línea, en Brasil y en el resto del mundo. Datos de la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas señalan que el 54% de la fuerza laboral turística global es femenina, una presencia que también crece en el mercado de la naturaleza y la aventura.
Por el Mes de la Mujer, PlanetaEXO, una plataforma de turismo sostenible especializada en tours de aventura en Brasil, pone el foco en las historias de profesionales que demuestran que la participación de las mujeres en el ecoturismo no es solo una cuestión de supervivencia, sino de transformación socioeconómica profunda.
Superar el prejuicio y demostrar competencia
El oficio de guía de naturaleza todavía arrastra un fuerte estereotipo masculino. En el Jalapão (Tocantins), donde la proporción llega a cinco mujeres por unos 300 guías hombres, Mychelle Leal (28) sintió el prejuicio en carne propia al abrir su propia agencia. La desconfianza solía venir de los propios colegas o de turistas que cuestionaban su forma de conducir o su capacidad de respuesta ante una emergencia.
La respuesta de Mychelle llega por su competencia en el trabajo. Fue ella quien tomó la iniciativa y atendió a un turista picado por un escorpión durante una expedición en la que los hombres no supieron cómo reaccionar. “Hoy sé defenderme. Una mujer tiene que concentrarse en el turista y en un trabajo bien hecho, y no en escuchar a quien solo quiere estorbar”, afirma.
En el Pantanal (Mato Grosso), la bióloga y guía Danielle Rocha (24) se topó con barreras parecidas. Aunque los clientes la valoran mucho, nota con frecuencia miradas de duda de guías hombres por su contextura física.
“No dejo que eso me afecte. El género no te descalifica para trabajar con seguridad, logística y cuidado. De hecho, las mujeres somos más sensibles para darnos cuenta si alguien del grupo no se siente bien”, explica Danielle, que además es fotógrafa de vida silvestre.
Esa sensibilidad de la que habla Danielle es la que cambia la experiencia de quien viaja. En el Vale do Pati, dentro de la Chapada Diamantina (Bahía), la guía Rayssa Soares (32) cuenta el efecto de conducir grupos formados solo por mujeres.
Hace poco guio a nueve mujeres británicas y adaptó la experiencia para sacar lo mejor de cada una. “La acogida es distinta. Las viajeras sienten que somos de la misma tela, que compartimos los mismos retos y los mismos dolores íntimos. Eso crea un vínculo inmediato de confianza y comodidad.”
A quien crea que la dedicación tiene límites, las mujeres del ecoturismo que abren las puertas de su casa en las aldeas más aisladas le demuestran lo contrario.
En el Vale do Pati, Nara Oliveira (42) heredó un legado histórico. Su familia fue la primera en recibir turistas en la región, hace unos 30 años, en la conocida “Casa do Seu Wilson” (la Casa de don Wilson). Hoy combina la rutina sin pausa de gestionar el alojamiento rústico con la crianza de su hija de dos años.
“No hay sábados, domingos ni feriados. Ofrecemos supervivencia básica de montaña, con energía solar limitada y sin lujos”, explica Nara. Para ella, el turismo salvó a la comunidad, que antes vivía solo de la agricultura y hoy prospera sin deforestar. “La economía local mejoró mucho y se acabó la quema para sembrar.”
El mismo sentido de propósito lo comparte Dona Dete (47), anfitriona que trabaja en el corazón de los Lençóis Maranhenses (Maranhão). Antes del turismo, cargaba peso durante horas para vender pescado y mantener a sus cinco hijos. Hoy se levanta a las 3 de la mañana todos los días para preparar el desayuno y recibir hasta 70 turistas en su oasis. “La vida era muy difícil. El turismo es trabajo duro, pero lo hago con todo mi amor y mi cuidado.”
Más allá de romper barreras sociales, el ecoturismo cumple un papel fundamental en la emancipación económica femenina. En el Amazonas, esta actividad cambió la vida de Keli Lima (29), cocinera que trabaja en el crucero fluvial Katerre.
Empezó como camarera de piso, aprovechó cada oportunidad de aprender y hoy dirige la cocina de las embarcaciones. Eso le permitió cumplir un sueño: tener casa propia. “Antes era muy difícil para las mujeres jóvenes. El turismo es el mayor ingreso hoy. Si me mandan hacer algo que no sé, lo aprendo y lo pruebo. Hay que ser valiente”, anima.
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También en el Amazonas, Paula Gomes (32), subgerente del lodge Mirante do Gavião en el municipio de Novo Airão, a 200 km de Manaus, insiste en que la cualificación es la clave. “El turismo mueve todos los sectores. Las mujeres estamos asumiendo funciones y jerarquías que antes ocupaban solo los hombres. El punto de partida es cualificarse”, aconseja. Con 12 años en la misma empresa, empezó en ventas, se graduó en gestión y también puede trabajar como guía.
Consejos de quienes hacen que el turismo funcione
Para las mujeres que sueñan con trabajar en ecoturismo, estas profesionales dejan algunas claves:
Cualifícate y reclama tu espacio: no esperes el escenario ideal. Estudia, haz cursos y prepárate. La cualificación abre puertas.
Concéntrate en el cliente, no en los juicios: en ambientes dominados por hombres, el mejor escudo es la calidad de tu trabajo y la satisfacción de los grupos que atiendes.
Sal de tu zona de confort: cuando trabajas en la naturaleza, la prioridad pasa a ser la seguridad y el bienestar de todos frente a lo imprevisible.
Lánzate de cabeza: la experiencia exige dedicación y estar en el momento. No dejes que los factores externos ni la falta de una rutina tradicional te impidan tomar la delantera en la naturaleza.
Las mujeres del ecoturismo y PlanetaEXO: la combinación perfecta
PlanetaEXO, una plataforma de turismo sostenible especializada en tours de aventura en Brasil, trabaja con muchas profesionales para crear experiencias que se quedan en la memoria en los destinos naturales más notables del país.
Al caminar codo a codo con las mujeres del ecoturismo, contribuimos al desarrollo socioeconómico de las comunidades locales, ayudamos a construir dinámicas más sanas y, por supuesto, ofrecemos grandes experiencias a viajeros de todo el mundo. ¡Contáctanos ahora!
Por el Mes de la Mujer, PlanetaEXO comparte la historia de Kristina Wagner, bióloga alemana que se lanzó a una gran aventura en solitario por Brasil
Kristina Wagner, bióloga alemana de 44 años, llegó a Río de Janeiro para un congreso científico y decidió alargar su estancia para explorar dos biomas brasileños: el Amazonas y el Pantanal.
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Movida por su pasión por los animales y la naturaleza, eligió viajar con PlanetaEXO, plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, por nuestro compromiso firme con el viaje ecológico y con el apoyo a las comunidades locales.
“Elegí una empresa brasileña porque me resultaba raro ir a Brasil y que un operador alemán organizara mi viaje”, explicó Kristina. “También quería apoyar a las comunidades locales. Para mí era esencial viajar de forma responsable.”
¡Aquí va un repaso al viaje de Kristina, sus encuentros con la fauna y su experiencia como mujer que viaja sola por Brasil!
El Amazonas, de cerca
La aventura de Kristina empezó en la selva amazónica, donde se alojó en el acogedor Turtle Lodge, en el municipio de Careiro, Amazonas.
Para ella la experiencia fue brillante desde el primer momento, empezando por un paseo en barco para ver el famoso Encuentro de las Aguas, el fenómeno en el que los ríos Negro y Solimões corren uno al lado del otro sin mezclarse nunca. “Es precioso. No tenemos nada comparable en Europa”, se maravilló Kristina.
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Como bióloga, la biodiversidad de la región la dejó atónita. Navegando por los ríos en barco, vio delfines de río, monos aulladores, caimanes y otros animales del Amazonas. Más allá de la fauna, Kristina valoró mucho las conexiones culturales que hizo. “Se sentía de verdad como quedarse con la gente del lugar. Aprendí muchísimo.”
Visitó a una familia local que cultivaba mandioca y le emocionó ver a varias generaciones trabajando juntas. Le impresionó especialmente ver a una mujer muy respetada como cabeza de familia, un bonito contraste con las dinámicas familiares, a menudo más separadas, de Alemania.
Uno de sus recuerdos más especiales ocurrió en una salida exclusiva en barco. Mientras el resto del grupo optaba por acampar de noche en la selva (algo que ella se saltó por miedo a las arañas), a Kristina le tocó un paseo privado en el que los delfines de río saltaban alrededor de la embarcación. “Estaban tan cerca que casi podía tocarlos”, recordó. “Fue realmente increíble.”
Después del Amazonas, Kristina pasó cuatro días recorriendo el Pantanal, que describió como una experiencia “totalmente distinta pero igual de buena”.
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Sus días se llenaron de paseos a caballo, caminatas por la selva y canoa por el río Miranda. Los avistamientos de fauna fueron notables: se encontró con armadillos, capibaras, loros y caimanes.
A lo largo de los dos tours, Kristina destacó que los guías fueron excelentes. “Era muy importante para mí ver que los guías respetaban el medio ambiente, tenían cuidado con los animales y no los molestaban”, subrayó como factor decisivo para una viajera con conciencia ecológica.
Como muchos viajeros extranjeros, Kristina tenía dudas de seguridad antes de llegar a Brasil, sobre todo en Río de Janeiro, por las historias negativas que suelen contarse fuera. Su experiencia real, sin embargo, dibujó un panorama muy distinto.
“Me sentí segura todo el tiempo”, contó. “La gente siempre intentaba ayudarme y protegerme todo el tiempo.Todo el mundo era muy amable.” Sí vivió un momento incómodo cuando un hombre insistió en entablar conversación con ella en un transporte hacia el Pantanal, pero un pasajero brasileño mayor intervino enseguida y le dijo que la dejara en paz, con lo que ella volvió a sentirse segura.
Kristina reconoció que en todas partes hace falta precaución general, incluso en Múnich, su ciudad, pero concluyó que la mala fama de Brasil en materia de seguridad era inexacta a la luz de su viaje.
Para Kristina, viajar es una fuente enorme de empoderamiento. “Me siento más libre y más poderosa cuando viajo, porque veo que sí, que puedo hacerlo, que soy capaz”, reflexionó. Moverse por un país tan grande como Brasil sin hablar portugués fue un reto que superó con gusto, y que le sirvió como prueba de su propia resiliencia.
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En pleno Mes de la Mujer, Kristina deja un mensaje para otras mujeres que duden en viajar solas: “Aunque te dé miedo que sea solitario, o aunque la gente diga que no está bien hacer esto siendo una mujer sola, deberías probarlo igual.Ten valor.”
Insiste en que ser una mujer sola nunca debería frenarte a la hora de explorar el mundo y en que, si ir sola se hace demasiado cuesta arriba, llevar a una amiga siempre es una buena opción.
Resumiendo su experiencia, contó: “Reservé el Amazon Jungle Lodge Tour con PlanetaEXO y fue perfecto. Aprendí muchísimo sobre el Amazonas, su gente, la fauna y la flora… ¡Disfruté cada minuto!”
Kristina ya está soñando con su próximo viaje a Brasil, con un posible crucero por el Amazonas en el radar. ¡Estamos deseando recibirla de vuelta!
Explorar la naturaleza salvaje de Brasil con PlanetaEXO
Al confiar en PlanetaEXO la organización de su viaje al Amazonas y al Pantanal, Kristina pudo disfrutar a la vez de comodidad y de inmersión total en la naturaleza, en algunos de los destinos más notables del mundo.
Como plataforma de ecoturismo especializada en tours de aventura en Brasil, no solo ofrecemos experiencias que se quedan grabadas en el corazón de nuestros viajeros, sino que además apoyamos a las comunidades locales y seguimos pautas para proteger el medio ambiente. ¡Contáctanos ahora!